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El Gran Capitulo General de Rito Francés y el Arca del Vº Orden.(II)

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En la entrega anterior exponía una larga reseña sobre la obra que ha puesto a la venta la Editorial Conform, de la mano del Gran Oriente de Francia y su Gran Capitulo General, titulada: Los 81 grados que fundaron en el siglo de las luces el Rito Francés,

Por tanto siguiendo, como no podía ser de otra manera, el trabajo de la estudiosa Colette Léger con aportaciones propias y de otros estudiosos tan importantes como Pierre Mollier he ido pergeñando estos textos para dar a conocer la realidad que hay detrás de esta aportación de los 81 rituales provenientes de la molienda de los «Modernos», que supone un contingente documental de primer orden, el cual nos aporta una visión interesante, que hasta ahora apenas si habíamos vislumbrado, sobre los llamados Altos Grados escocistas.

Un tema sobre el cual hay que decir que han sido pocos los autores que lo han trabajado de forma intensa, reseñar por tanto que entre la escasa nómina de autores que lo han abordado se encuentra André Kervella, David Stevenson, Jean- Emile Daruty o Alain Bernheim, pero aun conociendo sus trabajos y libros, hasta ahora no se había podido tener en las manos, y de una manera integral, estos 81 rituales.

Rituales que obraron en manos del Gran Capitulo General del Gran Oriente de Francia cuyo organismo el 17 de febrero de 1786 pasa a denominarse Capitulo Metropolitano, titulo puramente honorífico, al cual le alcanzará el proceso revolucionario de 1786, sufriendo graves consecuencias, hasta tal punto que sus trabajos se vieron interrumpidos entre los años 1792 y 1797, aunque ese mismo año [1786] ya el organismo ritual del GOdF, ya había publicado unos rituales, pero el en ese mismos tiempo acontecen un maremágnum de problemas que van a coadyuvar a que todo el panorama cambie en función de cuestiones como los cotidianos problemas dinerarios, al abandono de otros Capítulos que se salen del organigrama que se iba confeccionando, y como no, la fuerte impronta que va a marcar la irrupción en el panorama masónico francés del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en 1804, ritual contenido en 33 grados, lo cual supuso una total revolución dentro del mundo masónico francés.

Antes había irrumpido también en este mismo contexto geográfico, y masónico-ritual el Rito de Heredom de Kilwinning, que se va establecer por medio de la creación de varios talleres: Edimburgo, Rouen, Paris, en Laval, Aix-Provence en Brest, etc.

El nuevo Capítulo Metropolitano, se enfrentará a la tarea de volver a posicionar el rito, ahora denominado de Rito Francés, teniendo para ello que reorganizarse internamente, tarea que le será encomendada una vez más Roëttiers de Montaleau, lo cual viene a denotar el gran rol que desarrolla este personaje entre los grandes oficiales y fundadores del GOdF, pero no será una tarea en solitario, sino que le acompañaran otros viejos resistentes de establiment masónico como Bacon de la Chevalerie, a cuya ayuda vendrán otros notables masones, también grande dignatarios, pero no provenientes del GOdF, sino que venían del Gran Capitulo General de Francia.

A este proyecto se van a sumar los restante miembros aún vivos y en activo del antiguo Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente, los Soberanos Príncipes Masones, y el Consejo de la Caballeros de Oriente [Thory], como es de suponer entre todos ellos recogían una muy vieja membresía en los Altos Grados, no en vano el Consejo de los Caballeros de Oriente, ya los encontramos trabajando hacia mediados de 1740.

Aunque el Gran Capitulo había nacido con la vocación de federar los Altos Grados masónicos de Francia, esa pretensión no será posible, porque como antes he comentado, irán apareciendo nuevos cuerpos que revindicarán para sí los mas altos e ilustres grados, en una clara intención de carácter ofensivo para poder hacerse con ese control federativo ya mencionado, teniendo en cuenta que el GOdF ante esta ofensiva que atentaba contra su soberanía, la cual a sentir amenazada por una potencial organización nacional de Altos Grados, que tuviera o no visos de realidad, ponía en peligro la masonería simbólica y su autonomía.

Hay que recordar que el gran Oriente de Francia, ya ponía en alerta a sus logias sobre las nuevas doctrinas en materia de Altos Grados, tal y como indica mediante una carta en 1789 «el sistema de los Grados del Gran Capitulo General no deviene del rito oficial de los altos Grados del GOdF» [ Mollier].

El inquieto Roëttiers de Montaleau, como Muy Respetable y Perfecto Maestro, no se echa para atrás y en 1786 presenta un «proyecto para organizar las bases invariables de las 5 Ordenes de los más altos conocimientos masónicos comprendidos dentro de los 81 grados distribuidos por 9 series, para establecer en consecuencia los Capítulos Metropolitanos, los Capítulos Superiores y un Directorio del Rito Primitivo».

Pero el proyecto presentado no fue adelante, y ello no permitirá al Rito Francés reposicionarse frente al REAA, confiriendo a los Capítulos Superiores los grados de la 4ª Orden, donde se pueden hallar para nuestra sorpresa y como bien nos indica Colette Léger, los grados de el Gran Elegido de Londres o el Caballeros Kadosch, eso sí quedando bien entendido que estos estaban incluidos en el gran patrimonio de la Vª Orden del Rito Francés.

La llegada del Iº Imperio de Francia, permitirá un renacimiento de los trabajos masónicos tanto en los grados simbólicos como en los Altos Grados, que van a ver cómo se van a ir constituyendo y regularizándose diferentes Capítulos Rosa-Cruz por todo el país. De este modo se relanzan los trabajos con los supervivientes de la hecatombe revolucionaria, proyectándose de nuevo la Madre Logia Escocesa de Francia, sobre la base ritual de Rito Escocés filosófico, la cual dará sostén para la implantación en París del Supremo Consejo del REAA, que además va a estar presidido por otro gran referente como era Cambacérès, por cuya suprema elección se pondrá fin a una larga controversia, lo cual ponía nerviosa a toda la organización masónica que representaba el GOdF, ya que Cambacérès, no solo va devenir en Gran Comendador del Supremo Consejo de REAA, sino que será Gran Maestro honorífico del Rito de Heredom, Gran Maestro la Madre Logia Escocesa del Rito Escocés Filosófico.

Por si esto fuera poco, en ese contexto aparecen sistemas que quieren relanzar fuertemente Régimen Escocés Rectificado, y la Orden Real de Escocia de Heredom de Kilwinning, aunque en general todos reconocían la soberanía del GOdF, pero justo hasta el Grado Rosacruz.

Un poco antes de la muerte de Roëttiers de Montaleau, se efectúa la refundación de la Vª Orden, el 18 de febrero de 1808 [ con la invasión, dicho sea de paso de las tropas francesas del territorio español], se realiza esa puesta en escena sobre la base de los trabajos abordados en cuya sesión participan los masones Defoissy, Pajot d'Orville; Pajot Senior Lelivre-Villette, Pardon, Roëttiers de Montaleau, Geneux, Delahaye y Hacquet todos ellos Caballeros Rosacruces y miembros del Capítulo Metropolitano se presenta a debate el proyecto de Estatutos propuesto para la Vª Orden, que tras el debate se aprueba por unanimidad, precisando que dicho cuerpo director estaba dirigido por un Consejo de Nueve miembros poseedores de los más altos grados, y que serán los guardianes de los reglamentos y los archivos y de los cuadernos de grados, divididos en 9 serie y conservados dentro de una pequeño arca con 9 cajoncitos.

En la primera sesión de la Vª Orden restaurada se establecen los Reglamentos y Estatutos en base a veintiocho artículos, en cuyo proyecto estarán muy presentes masones como Defossy, Gesneux y Pajot, sin embargo quien se ausentará será Hacquet y terminará como dimisionario del Comité, ya que será uno de los introductores del RAA en 1804 y pasaría por ser «un buen erudito consultando las bibliotecas».

Este Consejo de los Nueve estaría asistido por 27 Prosélitos mediante una ceremonia llevada al efecto como Caballeros del Oriente, lo cual se suponía ser una buena herramienta para ir recibiendo a los detentores de los Altos Grados de países y ritos, «a fin de aumentar la masa de conocimientos» [Leger]. Aunque el elemento central era el Consejo de los Nueve, quedando los Prosélitos como un rango inferior, puestos que estos no asistían a la sesiones salvo por invitación y solo tenían acceso a las diez primeras clases del Arca, aunque el grupo de los Prosélitos , fueran los reclutadores para componer el Consejo de los Nueve, lo cual constituía el hecho de ser Prosélito una grado de entrada a la Vª Orden, dados los conocimientos relativos al trabajo de historia, simbolismo masónico.

La Vª Orden recogía sus nuevos miembros según la ceremonia de grado Caballero del Sol, grado clásico del siglo XVIII con ciertos tintes alquímicos, pero de gran fundamento racionalista, y en cuyos sitiales de los oficios de este grado se hallaba a Defossy ocupando el trono de Padre Adán, a Geneux ocupar el púlpito de la Verdad, a Cherub el cepillo y a Bourret el bastón del Maestro de Ceremonias. Su ritmo de trabajo venía a ser una reunión al mes.

Estos Hermanos como miembros de la Vª Orden no portaban nada más que más que una medalla representando el «triangulo radiante, en cuyo centro se hallaba el nombre de Dios en caracteres hebraicos, y con el numero 5 en el parte superior rodeado del ouroboros, todo ello suspendido un collar blanco moaré, simple para los Prosélitos, y listado exterior en oro parta los miembros del Consejo de los Nueve. El blanco será el color de la Vª Orden.

Diversos miembros de este Comité de los Nueve: Antoine-Ferdinand Gastebois y Philippe -F Lelièvre-Villette serán los encargados en febrero del 1809 de poner a disposición de este, nueve series de cuadernos de grados del total que fueron entregados al Consejo, y que ya Roëttiers de Montaleau había dejado determinado ese gran aporte que estaba en manos de la Cámara de Grados desde 1782.

Será justo por el trabajo de estos dos masones como se conoce la composición y contenido del Arca, aunque en dicho articulado no se hace ninguna mención explícita a los artículos consagrados a la Vª Orden provenientes de los Estatutos del Gran Capitulo de 1784, los cuales ya le asignaban de un lado la constitución de una suerte de Cámara de Administración, «bureau de correspondance et comité, du Chapitre» y del otro lado una «académie chargée de conserver tous les grades physiques et métaphysiques et tous les systèmes» articulo 29.

Por otro lado, indicar que se pierde el rastro de los trabajos de la Vª Orden hasta 1813 pero no su herencia, como eran los cuadernos masónicos contenidos dentro del Arca conservado por el GOdF y posteriormente por la BNF.

Una vez más el Soberano Capitulo Metropolitano cambiará de titulo el 19 de febrero de 1823 por decisión del GOdF y de su Supremo Consejo de Ritos, el título adoptado será el de Capítulo de las Galias así mismo se crea un Consejo de la Galias con patente del grado 30º del REAA, previamente solicitado por el Capitulo Metropolitano, lo cual es aprobado, deviniendo así en un Consejo Kadosh y como tal habrá un gran desarrollo durante el siglo XIX.

Si embargo un largo sueño se cernirá sobre la práctica de las Ordenes de Sabiduría del Rito Francés a partir de 1850, y no será hasta 1960 cuando estas recobren fuerza y vigor, pero esta es otra larga historia…

Aunque cabría preguntarse el por qué de esa desaparición, Pierre Mollier, buen conocedor de las interioridades de los archivos y de las idiosincrasias del GOdF, plantea que la desaparición de la Vª Orden no vine del colapso del Imperio, cara a ser una amenaza exterior por los asuntos masónicos de los Altos Grados, aunque pudiera ser que estuvieran también como telón de fondo. Gran parte del GOdF estaba ligado tanto por la base como por la cúspide con el régimen napoleónico, y esta tenía otros graves problemas como el económico junto con los peligros fronterizos, y no el tema masónico y los Altos Grados.

La explicación, por tanto, habrá que buscarla de una parte de por la existencia del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y su formación en el seno del GOdF, como la conformación de Gran Consistorio, transformado en Gran Colegio de Ritos, que será el encargado a modo de autoridad sobre los Altos Grados más allá del Grado Rosacruz.

En ese mismo momento del «arrimage» del Supremo Consejo al GOdF, todos sus dignatarios antiguos miembros de la Vª Orden fueron recibidos en los grados 32º o 33º del REAA, con la consiguiente situación que los húsares del GOdF ya no tenían que salirse de la Obediencia ni de sus Altos Grados del Escocismo.

El Contenido del Arca del Vª Orden.

El contenido de esta arca en 1808 estaba compuesto por los cuadernos rituales y los reglamentos archivados por el Capitulo Metropolitano, los estatutos y reglamentos habían sido aprobados en el Consejo de los Nueve del Vº Orden en febrero de ese mismo año, confiando las dos llaves del Arca, una al decano de Consejo y la otra repartida entre los miembros del Consejo.

Este famoso Arca Vª Orden a semejanza del Arca de la Alianza, contenía el saber que se juzgaba esencial para el conocimiento masónico, y por ese motivo se denominó como los 81 Graos del Arca, que contenían:


  • · Conjunto de cuadernos de grado de la Antigua Maestría Bordelesa, de la Antigua Maestría Parisina, del sistema parisino del Gran Elegido de Londres, d ela logia de Maestros Granes Escoceses de Valois, de la Madre logia Escocesa de Marsella, la colección (recuil) de la Masonería Adonhiramita, y la colección de los Mas Secretos Misterios de las Grados de Masonería dados a conocer.

  • · Los grados del Rito de Perfección, a excepción del Caballero del Real Hacha y el Príncipe del Real Secreto.

  • · Los grados de la colección de la logia Mirecour (Vosgos) a excepción del Fendeur del Devoir, grado forestal.

  • · Los 33 grados del llamado Conde de Clermont, cuyas copias datan de 1768 a excepción del cuaderno de Caballero de Phoneix, de naturaleza hermética.

  • · Diversos grados de la Masonería de Prusia del Barón de Tschoudy y de la Masonería Hermética de Montpellier, y los Elegidos Coëns de Martines de Pasacally.


Todos estos cuadernos fueron depositados, pertenecieran a uno u otro sistema de grados en el citado Arca del Vª Orden. La introductora al «trabajo de los 81 rituales, nos indica que este número no es escogido por azar, sino que viene del cuadrado del 9, expresión de la perfección», en tanto que además tal cifra viene significada dentro del Gran Capitulo General porque sus número de fundadores también fueron 81 al igual que el del Capítulo Metropolitano, y también dicha cifra se va a encontrar dentro de los rituales de los Maestros Escoceses, llamados Grados de Perfección, y en cuyos contenidos hallamos los 81 golpes de la batería, la edad de 81 años, un total de 81 luces a modo de decoración…, las letras que compone las palabras de los Perfectos Elegidos.

También se hayan correlaciones con ese número en el ritual del Caballero del Oriente cuando se habla de los 81.000 obreros cautivos en Babilonia. En el 81 cuaderno del Arca El Caballero del Zodiaco, deja traslucir la idea de perfección- nos dice Colette Leger-que «permite al candidato adquirir las cualidades necesarias para poder llegar a la perfección de trabajo proporcionado con la intención de buscar un tesoro precioso para acumular oro, sino para aliviar la pobre criatura, para conocer y servir al autor de la naturaleza».

Todo este compendio ritual, contenido en 81 cuadernos rituales, no todos eran practicados dentro de los diferentes Capítulos, per estaban comprendidos en función de que ellos venían a representar en un ultimo término que la masonería como lugar de sociabilidad era a su vez un lugar de transmisión de los conocimientos tradicionales, que además representaba un patrimonio masónico importante de cara a establecer un sistema propio, que era a su vez la ambición ultima, el de hacer una Vª Orden bajo la forma de una Academia de Ritos, aunque para ello se tuviese que lidiar con sistemas hermético, teosóficos que habían sido aportados al Arca procedentes de otro de los grandes referentes masones del GOdF como era Savalette de Langes.

Todo este gran Arca que venía ordenado por la mano de Roëttiers de Montaleau, nos permite observar las ambiciones de 1806 del Rito Francés en un momento tan crucial como fue la aparición del REAA en el paisaje masónico francés, y de las 4 Ordenes del Capítulo Metropolitano hasta 1780, y de otra parte la de los Capítulos Superiores, estableciéndose una doble división de grados:

Pequeña Masonería: grados de Aprendiz, Compañeros y Maestros; luego los Elegidos, Escoceses y Caballero del Oriente.

Alta Masonería: Los grados Rosacruces, los Caballeros del Templo, los Desconocidos, los Sublimes Filósofos, los Iniciados y Filaletos o Maestros de todos los Grados

Es evidente que la presencia de dos grandes referencias como fueron la de Roëttiers de Montaleau, y Savalette de Langes, no fue casual como tampoco el que ambos estuvieran ligados a la famosa logia los Amigos Reunidos y al Régimen de los Filaletos.


Les 81 grades qui fondèrent au siècle des Lumières le Rite Français, préface de Philippe Guglielmi, Co-édition Conform-Grand Chapitre Général du Grand Orient de France, collection Joaben hors-série, 3 volumes (264 p. + 264 p. + 328 p.), Paris, 2017, 97 €.

Victor Guerra

Vª Orden, y 9º de las Ordenes de Sabiduría del Rito Francés y  Presidente del Círculo de Estudios de Rito Moderno y Frances Roëttiers de Montaleau   

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