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CARIDAD y FILANTROPÍA



 

CARIDAD y FILANTROPÍA

¿Qué es la Caridad?. ¿Es lo mismo que la Filantropía?

Como mujer masona, que ha recibido muchos dones de nuestra Institución, pensé poner a consideración entre mis Hh.·. Mm.·. el tema “Caridad y Filantropía”, en un intento de establecer la diferencia entre ambos conceptos desde el punto de vista Masónico.



La palabra caridad etimológicamente deriva del latín, caritas, caritoris, significa compasión, misericordia, altruismo, generosidad, concepto que desde sus principios la doctrina católica instituyó como propios.

La palabra filantropía, deriva del griego, y el término fhilos se traduce como amor, o como “amante de”. Antropos, es amor a la humanidad. Tiene sinónimos en común con caridad, ambos términos significan: altruismo, caridad, generosidad, desprendimiento. En cierto modo si las tomamos en su acepción simple, caridad y filantropía son casi sinónimos.

La caridad es una de las virtudes teologales junto a la esperanza y la fe, conceptos que desde primer grado la Masonería nos pide internalizar. Es la virtud del amor, por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas., y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. San Agustín dice que la culminación de todas nuestras obras es el amor. Por ello la Caridad, es considerada la virtud superior a todas. En cuanto a la filantropía expresa la ayuda que se ofrece por parte de individuos organizados, que unen sus esfuerzos para asistir a las personas y contribuir a mejorar sus vidas.

Haciendo historia, el emperador romano Flavio Claudio Juliano quién gobernó alrededor del año 331 hasta su muerte en el 361, tenía por misión restaurar el paganismo como religión romana. Fue un duro perseguidor del cristianismo, y como método para vencerla, imitó a la doctrina católica y acuño el término filantropía, para suplir al término del cristiano caridad, pero lo implementó institucionalmente con el objeto de vencer la fuerza con que crecía la religión monoteísta en las clases más necesitadas. En general cuando se habla de caridad caemos en el error de pensar en el sentimiento de conmiseración que nos conduce a auxiliar al necesitado con donativos pecuniarios, en la dádiva, que tiene que ver con una ayuda instantánea para salir de una crisis.

La filantropía acarrea un mayor esfuerzo, más responsabilidades y paralelamente más satisfacciones. Mucho se habla de dar ayuda al que necesita. Pero ¿no es acaso una limosna vergonzante que solo causa una satisfacción personal egoísta?, tal como se expresa en nuestro Ritual de Iniciación?. Está relacionado también con el poder que ejercemos sobre quién recibe la dádiva, y con la pérdida de libertad.

Cuando una persona tiene necesidades pecuniarias, masónicamente, lo que debemos hacer, no es darle un pescado para saciar su necesidad momentánea. Es darle la caña de pescar, y si es necesario, enseñarle a pescar. Si no le sé enseñar yo, institucionalmente, se le dará la herramienta. Allí en ese momento se cumple con la virtud de dar amor al prójimo. Si yo estoy bien, procuro ayudar a mi hermano que necesita, no le doy una limosna, no le compro lo que le falta, pero que me gusta a mí. Me desprendo del egoísmo y proveo a mi hermano de la herramienta para que obtenga su subsistencia. Es mi hermano quién crece, se ve favorecido porque es quién elige cómo invertir y en qué. Elige cómo cubrir su necesidad. Evito la limosna vergonzante.

La Masonería es una institución filantrópica, que practica el altruismo, desea el bienestar de todos los seres humanos y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales. Sus esfuerzos y recursos están dedicados al progreso y felicidad humana, sin distinción de nacionalidad, razas, sexo ni religión, para lo cual tiende a la elevación de los espíritus y la tranquilidad de las conciencias. Para nosotras, las Masonas, “Toda la especie humana es una familia dispersa sobre la faz de la tierra, todos los pueblos son hermanos, y deben amarse unos a otros como tales”.

Cuando nos iniciamos en nuestra vida masónica nos comprometemos a ser solidarias con nuestros semejantes, amar la libertad, respetar a todos los seres humanos como iguales, ser tolerantes, y practicar la filantropía. Existe además una relación directa entre caridad, y solidaridad, para ello es imprescindible que se respete la propiedad privada. La mayoría de las veces las medidas solidarias son coercitivas, somos obligados por los gobiernos a sustentar ayudas solidarias que se dan sin discriminación creando diferencias. Se pretender igualar pero se genera dependencia. Afecta asimismo, a la propiedad privada, yo soy obligada a dar a quién tal vez, no le corresponda.

La diferencia entre caridad y filantropía es su aplicación. Cuando proveo de herramientas a un individuo al que tiendo mi mano le doy la libertad de elegir en qué, cuándo y cómo usar esa herramienta. Porque amo a mi hermano, le reclamo su esfuerzo personal para que alcance sus metas, por sus propios medios. Ahí estaré cumpliendo con la virtud Masónica. Su progreso y crecimiento será nuestro premio. Hace digno propietario al que obtiene un bien, sea material o no.

Como conclusión puedo decir que caridad y filantropía, no son dos opciones incompatibles, son complementarias, la caridad es de aplicación excepcional, tiendo mi mano ante la emergencia. La filantropía debe ser permanente y de ser posible institucional.

La diferencia de su aplicación es la libertad del individuo al que tiendo mi mano. Porque amo a mi hermano, le reclamo su esfuerzo personal para que alcance sus metas, por sus propios medios. Su progreso será nuestro premio. Hace digno propietario al que obtiene un bien, sea material o no.

Las mujeres no somos las únicas que debemos ser solidarias, y ejercer la filantropía, es aplicar los principios Masónicos. Tampoco es cosa únicamente de mujeres. Es un trabajo de la sociedad toda y que también puede servir para contribuir a evitar las diferencias que existen para nosotras las mujeres como género.

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