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EL TEMPLO DEL REY SALOMÓN

EL TEMPLO DEL REY SALOMÓN

                                               Resultado de imagen para EL REY SALOMON                                                               R:.H:. Enrique Alva Anduaga

 

El Rey Salomón decidió construir su palacio real y un templo en honor del Señor, con este fin recluto setenta mil cargadores y ochenta mil canteros, para que trabajen en las montañas. Al frente de ellos puso a tres mil seiscientos capataces. Luego le envió un mensaje a Hiram, rey de Tiro:

*Envíame madera de cedro, tal como lo hiciste a mi padre David cuando se la enviaste para que construyera un palacio. Voy a construir un templo en honor del Señor mi Dios. Lo consagrare a el, para quemar incienso aromático en su presencia, colocar siempre el pan consagrado y ofrecer allí los holocaustos de la mañana y de la tarde, los sacrificios de los sábados y de luna nueva, así como los de las otras fiestas del Señor nuestro Dios. Esto se hará en Israel siempre.

*Voy a edificar un templo majestuoso, pues nuestro Dios es el más grande de todos los dioses. Pero ¿Cómo edificare un templo, si ni los cielos más altos pueden contenerlo? ¿y quién soy yo para construirle un templo, aunque solo sea para quemar incienso para el?.

*Envíame un experto para trabajar el oro y la plata, el bronce y el hierro, el carmesí, la escarlata y la purpura, y que sepa hacer gravados, para que trabaje junto con los expertos que yo tengo en Judá y en Jerusalén, los cuales contrato mi padre David.

*Envíame también del Líbano madera de cedro, de ciprés y de sándalo, pues yo sé que tus obreros son expertos en cortar estos árboles. Mis obreros trabajaran con los tuyos para prepararme mucha madera, porque el templo que voy a edificar será grande y maravilloso. A tus obreros que corten la madera les daré veinte mil cargas de trigo, veinte mil cargar de cebada, veinte mil medidas de vino, y veinte mil medidas de aceite.

En respuesta, Hiram, rey de Tiro le contesta a Salom con la siguiente carta:

>El Señor te ha hecho rey de su pueblo porque te ama ¡Alabado sea el Señor, Dios de Israel, que hizo el cielo y la tierra, porque le ha dado al rey David un hijo sabio, dotado de sabiduría e inteligencia, el cual construirá un palacio real y un templo para el Señor!

>Te envió pues a Hiram Abi, hombre sabio e inteligente, hijo de una mujer oriunda de Dan y de un nativo de Tiro. Sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, y el hierro, la piedra y la madera, el carmesí y la purpura, el lino y la escarlata; también es experto en hacer toda clase de figuras y en realizar cualquier diseño que se le encargue. Hiram trabajara junto con tus expertos y con los de David, tu padre y mi señor.

Salomón comenzó a construir el templo del Señor en el Monte Moría, en Jerusalén, donde el Señor se le había aparecido a su padre David, lo construyo en el lugar que Davis había destinado, esto es en la parcela Arauna, el jebuseo. La construcción comenzó el día dos del mes segundo del cuarto año de su reinado.

Salomón determino que los cimientos del templo de Dios fueran de veintisiete metros de largo por nueve metros de ancho. El vestíbulo de la nave media lo mismo que el ancho del templo, es decir también media nueve metros de largo y nueve metros de alto. Por dentro Salomón lo recubrió con oro puro. Recubrió la nave central con paneles de madera de ciprés, sobre los cuales coloco figuras de palmera y cadenas de oro fino. En la fachada del templo levanto dos columnas de dieciséis metros de altura, y el capitel que coronaba cada columna media más de dos metros, además mando hacer unas cadenas trenzadas y las coloco en lo alto de las columnas; hizo también cien granadas, y las intercalo entre las cadenas. Levanto las columnas en la fachada del templo, una en el lado sur y la otra en el lado norte. A la primera la nombro Jaquin y a la segunda Boaz

Salomón construyo el Templo y palacios todos llenos de esplendorosa belleza y riqueza pero lo más importante del reinado de Salomón fue la forma justa y respetuosa con la que gobernó. El escribió “Que las montañas le traigan paz a la gente…Que el rey salve a los hijos de los necesitados y destruya a quien les haga daño”. Por sobre todo Salomón cuidaba a su pueblo que era el pueblo de Dios. Él podía hacer esto siempre que obedecieran la leyes de Dios.

Fuente:

1Reyes 4.20-28; 6.1-38; 7.1-12; .1-9.28; 10.14-29

2Cronicas 1.14-8.18; 9.13-28; Salmo 72

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