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Los Símbolos Antiguos del “Protector”




















Ricardo E. Polo 33° 95º


“El escudo de David y el Sello de Salomón, se so­lían ver en forma de estrellas amarillas llevadas por los judíos durante la ocupación. Los aviones y las banderas del Estado de Israel las ostentan en color azul”. Así lo menciona Bergier, atribuyéndoles atributos protectores. Según su visión, éste constituiría uno de los se­cretos de los Templarios, “los que se consi­deraban representantes directos del Pro­tector”.


Tales escudos, parte de la iconografía (mágica de los hebreos, han trascendido en la simbología mágica cabalista y en el esoterismo de numerosas ordenes y sectas. Sin embargo y pese a lo remoto de su antigüedad y origen, los iconoclastasno han logrado destruir.


Tales escudos, parte de la iconografía mágica de los hebreos, han trascendido en la simbología mágica cabalista y en el esoterismo de numerosas ordenes y sectas. Sin embargo y pese a lo remoto de su antigüedad y origen, los iconoclastas no han logrado destruir.


El mito ha tenido muchas vertientes. Un ejemplo, son las descripciones de los celtas, ejemplificados en el libro La ciudad del abismo, de Sir Arthur Conan Doyle, y la trilogía de C. Sinclair Lewis cuyo contenido posee importantes referencias muy esclarecedoras...


La figura del “Protector” surge como mito ya en el Sumer y llega hasta el Caballero Blanco mencionado. Y si pensamos que no se circunscribe tan solo a las tradiciones herederas de las razas semíticas de la India, podemos discurrir que el “Protector” aparece también: “En América del Sur, donde es blanco, peli­rrojo y tiene una nariz corva semítica.,A menu­do es descrito como procedente de las estre­llas. En la tradición judía, se proclama Maestro del Nombre, y su última encamación histórica es Sabbatai Zvi, en el siglo XIX”. [Se trata de una referencia al movimiento mesiánico judío, uno de los mejores estudiados, que es el de Sabbatai Tsevi, que lo refiere la magistral obra de Gershom Sholem “Sabbatai Tsevi, Le Messie Mystique 1626-1676” -Verdier- 1883 y sus artículos en la Enciclopedia Judaica.]


Aunque parezca sorprendente, “El primer nombre que se da al Protector es el de Gilgamesh”. Leyenda sumeria que seguramente se remonta aún más lejos. En la Biblioteca de Arzubanipal arqueólogos han descubierto una versión completa “…que data del tercer milenio antes de Jesús”, aunque son conocidas otras más antiguas pero incompletas. Según Bergier, “no seria exagerado asignar a la leyenda de Gilgamesh una antigüedad de ocho mil años”.


Tal como sucede con la vertiginosa imaginación, —puedo decir que “referencial”—, Jacques Bergier, este dice que “Gilgamesh es presentado de una manera cu­riosamente aritmética. Es dios en dos terce­ras partes y hombre en una tercera. ¿Nos hallamos aquí ante un código genético y una as­cendencia extraterrestre?”.Mencionemos que una considerable cantidad de pensadores de la década de los años 60´, expone las teorías panespérmicas y la posibilidad de visitas extraterrestres ala Tierra, iniciando el comienzo de La Luz del entendimiento a través de aquellos “Dioses” de los que hablan las leyendas de la Antigüedad.


Gilgamesh tiene atributos de “eterno”. “Atraviesa los océanos y trae, de otro mundo que, geográficamente, es uno de los dos con­tinentes americanos (Norte o Sur, es imposible determinarlo) la historia de un Diluvio Univer­sal”. Sobreviviente del Diluvio, un anciano llamado Utnapishtim se relaciona con Gilgamesh, revelándole el secreto de la inmortalidad. Este secreto está relacionado plenamente con el agua “y más exactamente con el Océano”. Bergier menciona así, que “No hay nada eterno en la Tierra, pero en las profundidades del mar existe un árbol que se parece al espino blanco, y si un hombre llega a aproximarse a él y gustar sus frutos re­cuperará su juventud”.


Apartándose de los esquemas consuetudinarios en los intentos por elucidar los orígenes de la Masonería, en mi libro r incursiono en los enigmas que plantea la historia de la humanidad. Introduciéndome en esos aspectos que muchas veces superan la ficción e incluso se acercan a ella. La propuesta establece parámetros que merecen ser meditados y al mismo tiempo, factibles de repensar incluso el pensamiento. No cabe duda que por sobre las afirmaciones que la ciencia cartesiana determina, es la Razón la que permite al Hombre indagar más allá de lo aceptado y descubrir que las posibilidades de otras respuestas, se tornan probables a medida que la imaginación establece nuevas opciones a lo que creemos, pensamos o a lo que sabemos.


Creo que la Masonería es muchísimo más antigua que todo aquello que la literatura propia indaga, estableciendo el devenir como "una realidad de "proceso de cambio.. y que a veces se opone a ser..." y que resulta posible imaginar que la idea de "libertad" para pensar, expresar y obrar, no se ha circunscripto al decurso histórico de la humanidad, sino a su conciencia de poder "pensar libremente" sobre todo aquello que la ha condicionado, condiciona y condicionará.


Considero que la duda de que circunscribir los orígenes de la masonería al arbitrio de manuscritos cuyos originales se han perdido y que se muestran como copias de copias o a la presunción de ser heredera de antiquísimas tradiciones ocultistas, constituye al menos una posición factible de ser cuestionada. Recordando que Leibnitz llamó entelequia a sus mónadas, por cuanto se bastaban a sí mismas conteniendo en sí la fuente de sus acciones internas, o que resulta una entelequia una situación imaginaria e ideal y perfecta, que no puede existir en la realidad, podemos pensar que lo intrínseco de lo masónico no es lo "institucionalizado", sino lo que deviene de las motivaciones de sus orígenes, una vez que el masón profundiza en todos los aspectos de la Historia de la Humanidad...

Si bien constituye una aventura del pensamiento apartarse de algunos encajonamientos que el statu quo y la costumbre establecen, no cabe duda alguna que han sido precisamente los aventureros del pensamiento los que han logrado arribar a las más positivas alturas de lo ideal... Y en mi obra “El Protector”, lo intento a través de sus interrogantes.

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