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Palabras del M.•. P.•. S.•. G.•. C.•., Gran Maestre de la Orden M.•. Il.•. Hno.•. DANIEL BOLENS







Palabras del M.•. P.•. S.•. G.•. C.•., Gran Maestre de la Orden M.•. Il.•. Hno.•. DANIEL BOLENS

Muy Ilustres Hnos.·. y Hnas.·. Grandes Maestres de honor, Muy Ilustre Hermana Gran Maestre adjunto, Muy Ilustres Hnos.·. y Hnas.·. Miembros del Supremo Consejo, Dignatarios y vosotros todos mis Muy Queridos Hnos.·. y Hnas.·.Encontrarme hoy en este sitial, ante ustedes, es para mí un enorme honor. Es también mucha emoción ya que sé la importancia de las responsabilidades que me incumben. Se trata del desarrollo de la Orden y su sostenibilidad. Además, estoy muy impresionado de ocupar un lugar que fue el de grandes Masones, nuestros pioneros; el lugar también de mis antecesores inmediatos quienes supieron aportar, con dedicación y competencia, su piedra a nuestro edificio. Reanudar y llevar esta antorcha pues no es ciertamente simple, me doy cuenta, pero la confianza que es depositada en mí me conmueve y me anima. Más allá de mi persona, mi nombramiento es también un honor para mí federación, la Federación suiza. Pero aún más, quiero considerar esto, ante todo, como un reconocimiento al aporte de todas las pequeñas Federaciones a nuestra Orden.


Esas veintiuna pequeñas federaciones, son las que le confieren a LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO su carácter internacional y verdaderamente mundial y garantizan la mayor parte de su diversidad. Estoy convencido de que el desarrollo de la Orden y su futuro, depende en gran medida de estas Federaciones, a veces vulnerables y fluctuantes quizá, pero en su mayoría, animadas de un ideal sólido y de una fuerte voluntad de progresar. Hoy, las pequeñas Federaciones están verdaderamente al orden del día, esto me enorgullece y me alegra. En el final de este Convento, grandes y pequeñas Federaciones, Jurisdicciones y Logias Pioneras reunidas, disponemos de las herramientas necesarias y de la voluntad para seguir trabajando en la perpetuidad de la obra y en su desarrollo. Sabemos que nunca nada es definitivo ni estático; que todo cambia, que nunca nada se da por sentado y que todo debe ser constantemente imaginado, recreado y reinventado. Deleitarse en el “status quo” sería muy perjudicial. Por supuesto, no es el momento de presentar en detalle las tareas y los proyectos que serán los del Supremo Consejo en los próximos años. Sólo quiero esbozar algunos principios y líneas de trabajo.

Se espera de él que tome las decisiones y responda concretamente a los problemas planteados. Pero está claro que por sí solo no puede controlar todos los conocimientos y todas las habilidades esenciales para realizar eficazmente el conjunto de sus tareas. En consecuencia, las distintas comisiones del Supremo Consejo buscarán las habilidades y los dictámenes que les faltan donde se encuentran, es decir, ante las federaciones, jurisdicciones o logias pioneras. La apertura es necesaria y es un estado de ánimo que debe prevalecer.


Una obra importante será la elaboración de rituales de referencia a todos los grados, lo que implica proseguir el trabajo emprendido por el precedente Supremo Consejo, delimitar los fundamentos del Rito, del grado 1° al 33°. El Rito escocés antiguo y aceptado admite una visión muy amplia y plural de los rituales y es importante poner a disposición de todos, guías y referencias. El Supremo Consejo debe estar en condiciones de ofrecer modelos de rituales que cumplan con el espíritu de LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO en toda su diversidad.


Así, no se puede ignorar la cuestión de la representación de las federaciones dentro de las instancias de la Orden, el Supremo Consejo y el Convento internacional. Corresponde al nuevo Supremo Consejo analizar estas cuestiones y llevar a las federaciones sus reflexiones para que puedan formular sus propuestas en el próximo Convento internacional. Esto es una obra que requerirá una amplia concertación y sobre todo, una aportación de ideas innovadoras. El trabajo pues, no faltará. El Supremo Consejo se esforzará a su nivel, como ustedes lo harán en el suyo, realizando lo mejor posible sus tareas administrativas y asociativas. Esto lo haremos con el objetivo de la simplificación de los procedimientos. Sin embargo, tendremos presente que el objetivo de estas actividades sólo es proporcionar un zócalo en el cual puede basarse el trabajo simbólico e iniciático y la acción masónica, primera razón de nuestro compromiso dentro de nuestra Orden.


Mis Hermanas y Hermanos, nuestra Orden se fundamenta en tres pilares indisociables que le confieren su identidad y su originalidad: mixidad, continuidad iniciática e internacionalismo. Este tercer pilar es el que le aporta su diversidad. Promoverla sigue siendo LA prioridad, ya que es a través de ella que podemos tender hacia lo universal. Nos lleva a superar todos los particularismos para ubicarnos más allá de cualquier modelo ideológico, cultural, social o político. Nos incita a encontrar al Otro, no solamente reducido a sus conceptos culturales específicos, y a situarnos fuera de las limitaciones de tiempo y espacio. Lo universal hacia el cual queremos tender es un ámbito infinito que nos supera, donde todo es posible, donde todo queda por ser descubierto. ¡La divisa del Rito “Ordo ab chao” y nuestro internacionalismo nos dejan entrever que aspirar a lo universal es una utopía accesible, dado que se inscribe en la DIVERSIDAD! Mis Hermanas y Hermanos, LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO me parece ser mucho más que una Orden. Me gusta pensar que se trata de una Obra, una obra colectiva, guiada por el reparto de un Ideal. De esta obra, todos somos responsables, individual y colectivamente. Quiero concluir dirigiendo, en nombre de todos nosotros, algunos mensajes de fraternidad y profunda gratitud. Me dirijo en primer lugar a nuestra Muy Ilustre y Muy Querida Hermana Yvette Ramon, quien, durante cinco años, y a pesar de algunos dramas personales, presidió con lealtad, valor y perseverancia los destinos del Supremo Consejo y de la Orden. Muy Ilustre Hermana, querida Yvette, usted ha recogido el legado que le fue dado por su predecesor y ha sabido transmitirlo hoy, magníficamente enriquecido con su experiencia.

Gratitud también, desde el fondo del corazón, al Muy Ilustre Hermano Klaus Frösen, Gran Maestre adjunto hasta la fecha, por el gran trabajo que realizó. Un Hermano de inmensa cultura, que me enseñó mucho y a quien debo mucho. Gratitud también a todos los miembros del Supremo Consejo que dejan su cargo, quienes trabajaron con competencia y dedicación, contribuyendo también a mantener viva y luminosa la llama de LE DROIT HUMAIN – EL DERECHO HUMANO. Gracias a las obediencias amigas que nos honran con su amistad al estar presentes y compartir con nosotros este gran momento que representa nuestro Convento internacional. No hay que olvidar tampoco el agradecimiento a todos los organizadores y a los voluntarios que, a veces en la luz, y más a menudo en la sombra, han permitido el buen desarrollo del XV° Convento Internacional y han contribuido a su éxito. Y luego, mis Muy Queridos Hermanos y Hermanas, gracias a ustedes, todos, Delegados de las Federaciones, Jurisdicciones y Logias Pioneras; y también ustedes, Hermanas y Hermanos que vinieron a participar en este Convento y a esta Tenida de Clausura. Su presencia es testimonio de la fuerza de los lazos que nos unen. Informad en vuestros Orientes, a todos los Hermanos y Hermanas, los muy fraternales mensajes de este Convento internacional y los saludos del Gran Maestre y del nuevo Supremo Consejo.

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