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EL MUY RESPETABLE GRAN ORIENTE DEL PERÚ Y SU PRIMER GRAN MAESTRO

A.•.L.•.G.•.D.•.G.•.A.•.D.•.U.•.
S.•.F.•.U.•. L.•.I.•.F.•.



Gran Oriente del Perú.






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Palabras del Hermano Gran Orador, Respetable Hermano José Luis Carrasco Barolo:

Inmerecido honor el que se me atribuye para expresar unas palabras sobre el Muy Respetable Gran Oriente del Perú y más si en esta ceremonia celebramos sus ciento cincuenta y cinco años de haber levantado columnas, conmemorando dicha experiencia de vida y recordando a quien fuera su primer Gran Maestro, al Muy Respetable Hermano Juan Manuel del Mar y Bernedo.
Debemos tener presente que la masonería en el Perú, durante esos años de inicio de la República, estaba conformada por logias que se hallaban dispersas por todo el país, jurisdiccionadas incluso a diversos orientes o grandes logias foráneas. Muchas veces, los hermanos que deseaban levantar las columnas de una logia tenían que esperar no solo meses sino años para que les entregaran la carta patente o de autorización, puesto que, como he señalado, dependían de grandes orientes o de grandes logias que no tenían presencia directa en nuestro territorio. Para muchos que son de la era de la tecnología, lo expresado les parecerá irreal, pero no hace mucho, y los que tienen más de quince años de iniciados confirmaran lo que voy a señalar, para que la solicitud de un profano llegara a culminar en una iniciación, podía pasar un tiempo largo; imagínense lo que podría suceder con una carta patente.
Los hermanos que trabajaban en el territorio del Perú del siglo XIX, intentaron en varias oportunidades reunirse con el fin de crear una jurisdicción masónica con raíces que se hundieran en nuestro suelo patrio y que, de esa manera, les permitiese el crecer y desarrollarse en armonía con los ideales de igualdad y libertad de la fraternidad universal. Tenemos los intentos denominados Gran Logia Nacional, Gran Oriente Peruano, Gran Oriente Nacional y Gran Logia Nacional del Perú (siendo éste último un intento provocado por la modificación del Gran Oriente Nacional, que proclamó en 1858 que dominaba desde ese momento todos los ritos, lo que no fue aceptado por algunas logias, incluida entre ellas «Concordia Universal» del Valle del Callao). Esto significa que nuestros hermanos en ningún momento cejaron en su intento de realizar un proyecto masónico peruano.
Es en esas circunstancias que un grupo de hermanos, reunidos en Asamblea, representando a sus respectivas logias, decidieron con fecha 30 de enero de 1860 el levantar las columnas de una nueva potencia masónica a la que denominaron GRAN ORIENTE DEL PERÚ. Surcaban los años del segundo gobierno de nuestro también hermano Ramón Castilla, y eligieron de entre los participantes, al entonces Vicepresidente de la República, al Respetable Hermano JUAN MANUEL DEL MAR Y BERNEDO.

Muy Respetable Hermano Juan Manuel del Mar y Bernedo
El Muy Respetable Hermano Juan Manuel del Mar y Bernedo, a la sazón residente en Lima, era oriundo de la antigua capital del Tahuantisuyo, del Cuzco. Nació nuestro Muy Respetable Hermano el domingo 29 de diciembre de 1805. Sus padres fueron Pablo del Mar y Margarita Bernedo. Su padre trabajaba como Escribano, lo que ahora vendría a ser un notario, con lo que tenía una cierta posición económica que contribuyó a la educación de nuestro Muy Respetable Hermano, quien realizó sus estudios en los que fue el antiguo Seminario San Antonio Abad, fundado en el año 1598, a iniciativa del sexto obispo del Cuzco, Monseñor Juan Antonio de la Raya. Es en este centro educativo donde llegaría a regentar la cátedra de Filosofía, por el año 1825.
Como era en aquellos tiempos, accedió al doctorado en jurisprudencia, que era el antiguo nombre de la carrera de abogacía, en el año 1830, tras lo cual viajó a Lima, siendo incorporado en 1832 al Ilustre Colegio de Abogados de Lima, el cual recién había sido fundado hacia menos de treinta años.
Nuestro recordado Muy Respetable Hermano ejerció diversas actividades vinculadas a su profesión, pues fue abogado litigante, diputado, ministro de Estado, Presidente de la República (aunque interino) y magistrado. Fue elegido diputado en representación de la provincia de Paucartambo y diputado suplente por la provincia de Cuzco, siendo que en esa condición participó en la Convención Nacional, durante los años 1833 y 1834, la misma en la que se redactó en 1834 la cuarta constitución que en once años de vida republicana llegamos a tener. En 1837 ingresó al Poder Judicial como vocal de la Corte Superior de Justicia de Lima, llegando a ser elegido como vocal de la Corte Suprema de Justicia el 31 de diciembre de 1855.
Fue también miembro del Consejo de Estado, al cual se incorporó en 1845 por decisión del Congreso, quien lo eligiera para dicho cargo, participando hasta 1855. Dentro de este organismo, cumplió funciones de secretario (16 de enero hasta el 22 de febrero de 1850), llegando a ser segundo vicepresidente de dicho organismo. El Consejo de Estado era una institución creada por la constitución de 1828 y que tenía por funciones la de reemplazar al presidente de la República cuando éste se ausentaba, servir de asesor al Ejecutivo y hasta podía convocar al congreso, reemplazándolo en algunas ocasiones, como si fuera nuestra actual comisión permanente. Llegó a tener funciones de vigilancia constitucional en la constitución de 1839.
Lo vemos participando en las labores del Poder Ejecutivo, especialmente durante los gobiernos de nuestro también hermano Ramón Castilla. Durante el primer gobierno de Castilla ejerció las funciones de Ministro de Gobierno. Después de ser derrocado el gobierno de José Rufino Echenique (5 de enero de 1855) ocupó el cargo de Ministro de Guerra (1 de marzo de 1855), desde donde abogó por la amnistía de los allegados y colaboradores de Echenique, quienes o estaban perseguidos o estaban presos, dando muestras de tolerancia política muy poco acostumbradas a ser vistas por nuestros conciudadanos, inclusive hasta ahora, en el siglo XXI. El 7 de setiembre de 1855 fue encargado del Ministerio de Justicia. En 1856 se convirtió en el primer Presidente del Consejo de Ministros que haya tenido el país. Eso fue porque el mismo año, la Convención Nacional reunida para emitir una nueva constitución, aprobó el magno texto, realizando muchos cambios, como la suspensión del Consejo de Estado. El 14 de febrero de 1857 fue designado ministro de gobierno nuevamente, pero renunció al cargo en 1858 para postular al puesto de Vicepresidente de la República, acompañando a Castilla, siendo electos. Pero aun así, Castilla tenía una mala impresión de Del Mar, pues recordando la labor de su padre, se burlaba de él diciendo que era un simple «hijo de escribano».
Otra muestra del desinterés personal de nuestro Muy Respetable Hermano, fue la labor que realizó para congraciar a Ramón Castilla con el general Manuel Ignacio de Vivanco, en el entendido que dicho acuerdo significaba la paz en nuestro país. A pesar de ello, Castilla en vez de apoyar a Vivanco, a quien se lo había ofrecido, terminó impulsando a Echenique, quien salió electo.
También participó en las grescas armadas que azolaban el país, llegando a obtener el grado de coronel, en setiembre de 1850, conforme se puede leer del escalafón militar que informa en su memoria la Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y Marina y que fuera presentada por el ministro del ramo ante el Congreso. En dicho informe, presentado en 1864, también figuran Francisco Bolognesi, quien había obtenido el grado de coronel el 7 de marzo de 1858 y Mariano Ignacio Prado, quien también obtuvo el grado de coronel en la misma fecha.
Reemplazó al presidente Castilla cuando éste se embarcó al frente de las tropas durante la guerra contra el Ecuador, pero no quiso reemplazarlo tras el atentado que el presidente sufriera y que es conocido como el «disparo del embozado» por haber estado cubierto quien atentara contra la vida de Castilla. El presidente también fue intentado ser asesinado hasta en su propia casa, cuando una turba buscó ingresar a su casa, que queda en la esquina formada por los actuales jirones Carabaya y Cuzco. Si nuestro homenajeado lo hubiera hecho, habría dado razones al presidente Castilla para que pensara que él estuvo dentro de los conspiradores, como lo hizo con José Gálvez, que había estado vinculado al presidente.
Como se ha señalado, postuló en 1858 a la Presidencia de la República, pero tuvo que declinar pues cayó enfermo. Después de padecer por bastante tiempo, falleció nuestro Muy Respetable Hermano, en Lima, el 16 de junio de 1862.
Al levantar sus columnas el Gran Oriente del Perú en 1860, y teniendo en cuenta las dotes de nuestro homenajeado, lo eligieron como su Primer Gran Maestro, pero tras su muerte tuvieron que incluso modificar el Estatuto, pues del texto que fuera publicado en 1864, se observa que nuestro Muy respetable Hermano fue suplido por Antonio de Souza Ferreyra y Gutiérrez de Caviedes, hermano de ascendencia portuguesa. Es en 1864 que se elige como Gran Maestro al Respetable Hermano Francisco Javier Mariátegui. El Estatuto de 1860 del Gran Oriente se encuentra dentro de la Colección de Folletos encuadernados de la Sala de Investigaciones (1851-1860 de la Biblioteca Central Pedro Zulen, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Muy Respetable Hermano Francisco Javier Mariátegui
(nótese la banda del Supremo Consejo)
Incluso, hemos averiguado que el Supremo Consejo del Grado 33° que pertenecía al Gran Oriente del Perú tiene un tratado suscrito con el Gran Oriente de Francia.
En el Estatuto de 1864 también aparece firmando el Respetable Hermano Pascual Saco Oliveros como Diputado Gran Maestre, quien pasara al Oriente Eterno en 1868. Su padre fue un comerciante italiano de nombre José Saco Garioel.
La Gran Logia del Perú, constituida durante la oprobiosa invasión chilena y ocupación de Lima, inicia sus trabajos instalándose en lo que fuera la sede del Gran Oriente del Perú, que actualmente ocupa el Tribunal Constitucional, conocida como la Casa de Pilatos, según nos informa nuestro también hermano Ricardo Palma.
Honor a los hermanos fundadores del Gran Oriente del Perú, quienes entregaron sus vidas luego en defensa de la patria, durante la guerra con Chile.
Honor a los hermanos fundadores del Gran Oriente del Perú por buscar unificar a las Logias peruanas y mantener viva la antorcha de la igualdad, de la fraternidad y de la libertad.
Nos reconocemos por el sentimiento herederos de esa misma vocación, pues al ingresar a la Orden, todos los masones se hacen uno dentro de la cadena universal de la fraternidad.
Congratulaciones a los Hermanos que hace un año decidieron reinstalar al Gran Oriente del Perú.
He cumplido Muy Respetable Hermano.

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