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FENIXnews | Martes, Marzo 21, 2017

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LA JUSTICIA

 

la foto del perfil de Roberto Macedo Mayo, La imagen puede contener: 1 personaBurilado por el Q:.H:.Roberto Macedo Mayo,
Seg:. Vig:.de la P:.B:.R:.L:.S:. “Maquinguayo 119” Nº 3, Vall:. de Huancayo, bajos los auspicios de la Gran Logia del Centro del Perú.
Email: robertomacedomayo@gmail.com;

La justicia, se vinculada al derecho – derecho legal -, entre estos dos conceptos, existe una distancia considerable, porque cuando aplicamos el derecho a un determinado hecho, muchas veces no se hace justicia y cuando aplicamos la justicia, no aplicamos el derecho.
El derecho para supuestamente administrar justicia, ha creado un principio llamado legalidad, donde para aplicar el derecho a un hecho específico, la ley debe especificar con anterioridad al hecho, la conducta humana deseada o no deseada, por la ley, de acuerdo a una política de estado – gobierno. Este principio es importante para evitar la acción discrecional del estado hacia los ciudadanos, limitando el accionar estatal, cuando desea sancionar con una pena.
El derecho, crea un conjunto de preceptos legales o normas, a nivel de procedimientos y un catálogo de sanciones, que cuando es vulnerado por el ciudadano, el derecho aplica – por medio de los operadores -, estos criterios jurídicos a las conductas humanas considerad contrarios a la ley, culminando con una sanción o resolviendo conflictos o incertidumbres.
La aplicación del derecho, a la conducta humana, muchas veces no es justa e inclusive existen normas legales que no son justas, porque fueron creadas de acuerdo al contexto legal del momento, coyuntura, política criminal, exigencia social etc. podemos decir, que la aplicación del derecho, es correcta – para la ley – pero no es justo o no se hizo justicia, pero a nivel del derecho, no es cuestionable, debido a una deficiente o nula incorporación de medios probatorios, para generar una resolución ajustada a derecho, de acuerdo a las pruebas.
Para que el derecho se aproxime a la justicia, en un proceso judicial, los hechos deben ser acreditados con medios probatorios en juicio, mientras existan mayor cantidad y calidad de medios de prueba que acrediten los hechos, el juez va a tener mayor certeza sobre los hechos y esto permitirá obtener una resolución, tendiente o aproximarse a la justicia.
En doctrina jurídica, el imputado, la víctima o en términos generales, las partes procesales, tiene el derecho a probar hechos, con el objetivo teleológico de producir en un juez el conocimiento, sobre la existencia o inexistencia de los hechos, el que afirma un hecho, debe acreditarlo. Si no podemos acreditar un hecho, perdemos un juicio y no se hizo justicia, no porque el juez no aplicó la ley, sino porque no pudimos acreditar hechos, creando injusticia.
La creación de medios de prueba, para acreditar hechos, se encuentra influenciado por la capacidad, eficiencia y eficacia, de las partes procesales de crear medios de prueba – fiscales, policías, victima, imputado, etc. -, otras veces, cuando no hay capacidad económica para solventar un proceso judicial, no creamos prueba y perdemos el juicio, muchas veces abandonamos, ante estas y muchas más razones, perdemos un juicio y no se hizo justicia.
El derecho tiende a la objetividad y resuelve con la acreditación de hechos en un juicio, el aspecto psicológico, social, cultural, biológico del ser humano, es indiferente para el derecho, e inclusive la aplicación de las leyes naturales, cae en esta indiferencia. El derecho considera al ser humano, como conocedor de las normas y compara al ser humano sometido al derecho, con los conocimiento y voluntad del hombre promedio, con educación promedio, nacido y crecido en hogar de valores promedios, que puede tomar decisiones de acuerdo a las normas, que axiológicamente puede discriminar entre el bien y el mal, pero ontológicamente no es así.
Los seres humanos, para aplicar justicia, creamos el derecho, creamos leyes, para utilizar y aparentemente llegar a la justicia. Con el derecho llegaremos a la justicia, no lo sabemos, tratamos y no existe otro camino, el resto son razonamientos a nivel de moral, ética, etc., porque en un inicio, no hubo derecho, sino solamente justicia y luego surgió el derecho para evitar injusticias.
La justicia, para Aristóteles, es una virtud adquirida con la experiencia, excluyendo el aprendizaje de la justicia con el razonamiento abstracto, en tanto, para Santo tomas de Aquino, la justicia es dar a cada uno lo que le pertenece – distributivo, equitativo y conmutativo -, respetando el derecho de los demás y dirigirse hacia el bien común.
Jhon Stuart Mill, sobre el carácter absoluto de la justicia – considerándolo como un valor inmutable -, mencionado por M. ALEJANDRA CARRASCO, en su artículo La justicia utilitarista y las paradojas del liberalismo de Mill, sostiene:
«En otras palabras, Mill se dio cuenta de que si hay un valor moral al que se tiende a considerar absoluto, éste es la justicia; y de que si él demostraba que la justicia no es un valor absoluto, ningún otro valor tenía posibilidades reales de serlo» .
La justicia, para Mill, puede ser considerado absoluto, este concepto tiende a lo dogmático e inalterable en su concepción, la justicia es contextual, de acuerdo al entorno social, para unas personas será justa una determinada conducta, para otra persona de otro contexto, esta misma conducta será injusta, en tanto, la justicia es relativa, medida desde una referencia personal, en función a la conveniencia general o personal, podemos decir que la justicia para Mill es una regla de conducta, que si no se cumple debe ser sancionada.
Para Mill, la justicia no es distinto al derecho, sino son diferentes manifestaciones, cuando un derecho es violentado, es necesario un castigo, exactamente lo que impulsa la justicia y aquí ingresa el derecho, porque para aplicar el castigo, necesitamos un procedimiento establecido con anterioridad al hecho, porque habría arbitrariedad, por parte de los que ostenta el poder de juzgar e investigar. Este conjunto de procedimientos para finalmente castigar es el derecho.
Según, Jhon Rawls, «la justicia como equidad está pensada para una sociedad democrática» , es imparcialidad, realizada por personas libres y racionales, de acuerdo a sus propios intereses, bajo un contexto de igualdad y libertad. Uno de los presupuestos de Rawls, para con la justicia, es la ignorancia, porque si los ciudadanos conocen sus potencialidades, estatus social, su riqueza, harán lo posible para maniobrar el estatus quo, alejándose de la justicia, en cambio estar ignorante, obliga a ser justos y aceptar el poder del gobierno, porque este organismo crea la justicia.
Finalmente, la justicia pura no existe, es la justicia social el concepto que mejor engloba a la justicia. Cuando definimos justicia, se refiere a la igualdad de oportunidades y de derechos para todos, apartándonos de la justicia legal, la justicia es equidad.
La justicia es igualdad y libertad entre los seres humanos, la masonería universal se encuentra bajo estos preceptos universales, en tanto, los masones debemos ser ontológicos y no hermenéuticos ni teleológicos ante la justicia.
Es mi palabra.

BIBILIOGRAFIA
Lorenzo Frau Abrines y Rosendo Arus Arderiu, Diccionario Enciclopédico de la masonería, Tomo II, Novena Edición, Buenos Aires, Editorial KIER.
Gallatin Mackey Albert. Enciclopedia de la Francmasonería, Editorial Grijalbo S.A., México.
M. ALEJANDRA CARRASCO. La justicia utilitarista y las paradojas del liberalismo de Mill. Extraído el 02 de febrero del 2017, de:http://dadun.unav.edu/…/1.%20LA%20JUSTICIA%20UTILITARISTA%2….
RAWLS, Jhon. La justicia como equidad. Paidós, 2002.