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REFLEXIONES SOBRE EL VERBO

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PONENCIA PRESENTADA EN EL VI CONGRESO UMSOI DE COLOMBIA


Palabras del Q:. H:. Jorge Norberto Cornejo


Introducción El concepto, la noción, la idea del Verbo es fundamental en toda filosofía iniciática en general y en la filosofía masónica en particular. De una u otra forma, el Verbo se manifiesta en toda aspiración o búsqueda iniciática, al tiempo que su significado parece dispersarse o dividirse en multitud de simbolismos, ideas y conceptos.


Hablamos del Verbo, de la Palabra que fue pronunciada en el instante de la emanación del Universo (si es que “instante” es un término adecuado para referir al momento de la emanación); hablamos de la virtud creadora de la palabra, expresión del pensamiento; hablamos de la Palabra Perdida, del Verbo que antes pronunciaban los Maestros y que ahora se ha olvidado, etc. Ahora bien, posiblemente muchas veces nos hemos preguntado: “¿A qué llamamos el Verbo”?


El cristianismo iguala el Verbo con la Tercera Persona de la Trinidad, y lo asimila a Jesús, otorgándole así un componente antropomórfico. Desde el punto de vista de todas las confesiones cristianas occidentales términos tales como Verbo, Cristo o Jesús prácticamente son sinónimos. Ello, por supuesto, es muy poco satisfactorio desde el punto de vista iniciático: que el Verbo se haga carne no implica, esotéricamente, que se “encarne” en un individuo, sino que se manifieste en la materia.


En este trabajo no intentaremos profundizar en el concepto místico o esotérico del Cristo, sino en el del Verbo. ¿Qué es el Verbo? Verbo, Logos, Logia En Egipto, según la teología menfita, Ptah era el Dios supremo, y recibía el nombre de Ta-tenen, Señor de la Eternidad. Él fue quien creó, por medio de la sabiduría y de la palabra, a todos los demás dioses, enviando a cada uno a una ciudad para protegerla y recibir culto. Como Ptah creó el mundo recurriendo a la inteligencia y la palabra, estas dos facultades se personificaron en sendos genios o fuerzas: Sia (la inteligencia del pensamiento, la intelectualidad que reside en el corazón) y Hu (el poder de la palabra, que encarnaba la lengua de Ptah). Al principio era el infinito mar de las aguas inertes del caos donde no existía ni la oscuridad ni la luz. Ptah, en su condición de dios supremo y creador, mediante una idea de su pensamiento, generada en su corazón, y mediante su palabra, empleada para describir su deseo y expresada a través de su lengua, la transforma en una realidad. Y así, en el corazón de Ptah se concibió la imagen del dios Atum, mediante su lengua pronunció el nombre del dios por crear y Atum se hizo realidad. Y Ptah creó las primeras aguas Nun y Nunet, de donde surgirá la vida, y a todos los dioses y a sus kau's o esencias energéticas. La antigua mitología egipcia, por lo tanto, nos habla del poder creador de la Palabra, del Verbo, y es precisamente Ptah, el patrono de los artesanos, de los constructores, de los masones, quien experimenta el Deseo en su corazón, pronuncia la Palabra y manifiesta la emanación.


Dentro de la tradición hebrea, que tomó muchas ideas de la egipcia, el Sancta Sanctórum del Templo de Salomón era denominado el “Debir”. Esto significa tanto “lo que está detrás” como “oratorio” u “oráculo”, pero también, y fundamentalmente, significa “hablar”. El Debir es donde se manifiesta el Verbo, la Palabra, por ello es el lugar más sagrado del Templo. En el Rito Escocés se dice que el Maestro Secreto posee la llave del Debir, y mediante ella puede atisbar lo que se encuentra en su interior, puede tener una vislumbre del Verbo. La Palabra es, entonces, una clave, una llave, que nos introduce al Logos oculto, a la razón secreta de las cosas, al significado que está detrás de la apariencia. Ahora bien, más allá de estos significados mitológicos, encontraremos una aplicación más cercana a la masonería asociando la idea del Verbo, término latino, al concepto griego del Logos. Logos (en griego ?ó??? -lôgos-) significa “Palabra”. Pero no una palabra pronunciada al pasar en el habla cotidiana, sino la palabra meditada, reflexionada o razonada; por lo tanto, Logos conlleva los significados de “razonamiento”, “argumentación”, “habla” o “discurso”; es, entonces, una discurso que satisface a un ordenamiento lógico, racional. También puede ser entendido como: “inteligencia”, “pensamiento”, “sentido” o “estudio”. En general, se considera que desde un punto de vista etimológico esta palabra presenta alrededor de treinta acepciones distintas, si bien relacionadas entre sí, girando en torno al concepto de un principio racional implícito en la naturaleza. Uno de los primeros empleos metafísicos del Logos fue efectuado por el filósofo presocrático Heráclito en su teoría del ser, en la que considera al Logos como la Unidad, lo Real, el Principio, el fundamento de la existencia. Esta Unidad, en cierto sentido, posee según Heráclito la capacidad de “hablar”, generando en los seres humanos la forma más profunda de sabiduría.


El Logos de Heráclito es la Inteligencia que dirige, ordena y da armonía al devenir de los cambios que se producen en la existencia. Se trata de una inteligencia sustancial, presente en todas las cosas. El filósofo dice que cuando un ente pierde el sentido de su existencia se aparta del Logos y aquí, aunque parezca sorprendente, encontramos, como masones, un lejano antecedente de la idea de la “Palabra Perdida”. Cuando un ser (ya sea un ser vivo individual, una institución, un colectivo de personas o una ideología) ha perdido u olvidado su significado, la razón de su ser, se ha apartado del Logos, es decir, ha perdido la Palabra que le otorgaba sentido a su vida y a su actividad. “Logos” nos conduce naturalmente a “Logia”. Ha habido innumerables intentos de explicación acerca de la etimología de la palabra “Logia”, pero aquí nos interesa exclusivamente su relación con el Verbo, con la Palabra, con el Logos. La Logia es un lugar donde se busca el Logos, la Palabra Perdida, donde se busca el Misterio del Verbo, y por ello la Logia es un lugar donde se habla.


El “Maestro de Logia” debería ser un Maestro de la Palabra, un Maestro del Verbo. Esto también tiene su correspondencia en la tradición judía, dado que la raíz de la palabra hablar en hebreo es davar, que al mismo tiempo significa "liderazgo". El concepto es que el Rey, y del mismo modo todo líder, incluyendo un Maestro de Logia, rige a través de su poder de hablar, como está dicho: "Con la palabra del Rey está Su soberanía". Por “Rey” entendemos el Rey simbólico de la Cábala, representado por el Rey Salomón y este último, a su vez, por cada Maestro de Logia, y así encontramos que todo está relacionado. En la Logia se pronuncian palabras de distinta forma. Están las Palabras de Pase y las Palabras Sagradas, empleadas como medios de reconocimiento y como vías simbólicas en cada grado. Están las palabras que se pronuncian como parte de los Rituales. Y están las palabras emitidas por cada miembro durante los debates y la presentación de las planchas. Cada una de estas tres “especies” de palabras posee su propio significado y son una expresión específica del Verbo. Por lo tanto, vamos a analizarlas separadamente. Palabras de Pase y Palabras Sagradas Considerar que estas Palabras son únicamente medios de reconocimiento, con el grado de arbitrariedad que esto siempre conlleva, implica en realidad disminuir su valor. Una Palabra de Pase debería ser siempre una clave, una llave. Materialmente, la Palabra de Pase permite el ingreso a la cámara de un grado en particular; iniciáticamente da acceso al sentido profundo, al espíritu, del grado en cuestión.


Sin Palabra de Pase estaríamos “perdidos”, porque el simbolismo y el contenido del grado nos serían completamente ajenos. Las Palabras de Pase, por lo tanto, abren la puerta al Verbo específico de un grado, y son una expresión sintética de dicho Verbo. Por ejemplo, la Palabra de Pase del Compañero,resume en sí misma las ideas de abundancia, de fertilidad, de fraternidad, de pan compartido. Esa Palabra es, prácticamente, una espiga de trigo verbalizada, por lo tanto, decimos espiga, corriente de agua, tierra fértil: un mundo de conceptos resumido en una Palabra. Nos interesa la referencia previa al “mundo de conceptos”. Un mundo de conceptos es un Universo racional, un Universo ordenado por el Logos. Recordemos el prólogo del Evangelio de Juan, en el que resuena claramente el Deseo verbalizado de Ptah: ?? ???? ?? ? ????? ??? ? ????? ?? ???? ??? ???? ??? ???? ?? ? ????? “En el principio era el Logos y el Logos era con Dios y el Logos era Dios” Traducido al latín en la Vulgata: In Principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum et Deus erat Verbum. La pronunciación del Verbo, de la Palabra, dio origen al Universo. Cuando pronunciamos la Palabra de Pase, metafóricamente hablando, damos origen al grado correspondiente, a su Universo simbólico. Cuando digo la palabra de paso del segundo grado,estoy emanando el mundo de conceptos que conocemos como “el grado del Compañero”. Las Palabras de Pase, entonces, son en sí mismas un acto creador. Podemos decir, en esta misma línea de pensamiento, todavía algo más. La Cábala dice que el Universo fue emanado para que “el Rostro pueda contemplar al Rostro”, es decir, para que el Ser pudiera contemplarse a sí mismo.


El Universo sería el espejo en el que el Rostro se refleja, y sin ese espejo el Rostro sería eternamente inconsciente. El Verbo, por lo tanto, sirvió para que el Ser, emanando su reflejo, conociera su propia naturaleza. Si la pronunciación de una Palabra de Pase es equivalente, microcósmicamente, a la emanación del Verbo, debería servir a un propósito similar, por supuesto que reducido a la expresión de un ser humano individual,o la Palabra de Pase que corresponda al grado en que se trabaje, emanamos un cuerpo de conceptos que es parte de nosotros mismos, que está en el interior de nuestro ser. El acto creador de pronunciar las Palabras es, entonces, un acto de toma de consciencia de nuestra propia realidad. Esta acción creativa de las Palabras de Pase se pierde por completo cuando su pronunciación se transforma en un acto rutinario. Al igual que Ptah, primero tiene que existir el Deseo, profundamente sentido en el corazón, luego la Imagen concebida por la inteligencia, y finalmente la expresión creativa de la Palabra. Una palabra que no está motivada por el Deseo es vacía, y una palabra que la inteligencia no comprende es efímera. También tenemos las Palabras Sagradas. Aclaremos primero que, por definición, todo acto que se realiza en Logia es en sí mismo un acto sagrado. ¿Por qué, entonces, algunas Palabras son particularmente calificadas de “Sagradas”? Porque ellas expresan la comprensión que, en cada grado particular, poseemos acerca de lo “sagrado”. Esto se relaciona con el concepto de que la expresión “Gran Arquitecto del Universo” no debería utilizarse en todos los grados, sino sólo en el Aprendiz. En Compañero se recomienda “Gran Geómetra del Universo”, por ejemplo. Ello refiere a que nuestra idea de lo Absoluto no es ni podría ser una imagen dogmática, cerrada, siempre igual a lo largo de todo nuestro camino masónico.


Esa imagen debe necesariamente cambiar, y por ello la forma en que nombramos lo “Absoluto” debería modificarse. Algo similar ocurre con las Palabras Sagradas. A diferencia de una religión, en un sistema iniciático lo sagrado debe descubrirse paulatinamente, “capa por capa”, ir perdiendo progresivamente sus máscaras , mostrándonos imágenes fragmentarias que luego serán compuestas en una imagen total. Las Palabras de Pase, por lo tanto, nos abren la puerta hacia un mundo simbólico, las Palabras Sagradas nos permiten reconocer la presencia de lo que llamamos sagrado en dicho mundo. Las palabras del Ritual No todos los Rituales masónicos son, desde un punto de vista literario o filosófico, creaciones felices. Todos ellos deberían ser analizados y purificados profundamente. Sólo el más ignorante fanatismo podría hacernos creer que tales Rituales son piedras cúbicas, cuando en realidad muchos de ellos son apenas piedras brutas recién sacadas de la cantera. Una parte importante de estos Rituales son las frases, obviamente compuestas por Palabras, pronunciadas por los distintos Oficiales. Estas frases aspiran también, al igual que las Palabras de Pase y las Palabras Sagradas, a transformarse en verbos creadores. Buscan crear (mejor dicho, manifestar, expresar) un grado, definido por el conjunto de símbolos que lo caracterizan, le dan vida y personalidad propias y a la vez lo limitan. En particular, quisiera referirme a la que parece ser la más trivial de las frases, cuando el VM:. declara que los trabajos del grado tal están abiertos: “Hermanos, los trabajos del grado de Maestro Secreto quedan formalmente abiertos” o el título del grado que corresponda, o alguna frase equivalente. Con esa expresión, el VM;, está diciendo que “ahora vivimos dentro del espacio-tiempo  (del grado que sea). Ya se ha demostrado muchas veces que el propósito del Ritual es la conformación de un espacio sagrado, en el que se actualizan hechos mitológicos acaecidos hace mucho tiempo (o nunca acaecidos materialmente), en el que las Leyendas vuelvan a cobrar vida efectiva. El Ritual de Maestro, por ejemplo, supone que hemos generado un espacio-tiempo trascendental dentro del que, efectivamente, re-actualizamos el drama de Hiram.


Por lo tanto, decir que “Los trabajos del grado están abiertos” implica generar el Logos, el Verbo específico de ese grado. La Luz se hace en la obscuridad de la Logia, e ilumina sólo aquellos símbolos correspondientes al grado en cuestión. El Verbo se hace carne, y habita en nosotros, si tomamos consciencia del grado en que trabajamos. Diríamos, entonces, que la Palabra de Pase es el Verbo que inicia el proceso, la Palabra Sagrada el Verbo que lo vuelve sagrado y la declaración del Maestro el Verbo que lo ilumina. El “proceso” es, obviamente la Iniciación, tantas veces comparada con la emanación del Universo, y, por lo tanto, aún nos falta decir algo a propósito de los Iniciados. Las palabras de los miembros El Aprendiz no sabe leer ni escribir, sólo sabe deletrear. El Compañero sabe leer, porque debe interpretar los planos que recibe de los Maestros. Pero, a la hora de presentar una plancha o propuesta a la Logia, tiene que hacerlo por conducto del Primer Vigilante. El Maestro sabe leer y escribir, y por eso trabaja sobre la plancha de trazar. La evolución masónica es, por lo tanto, un continuo mejoramiento de la capacidad para entender y expresar el Verbo. Cuando un miembro toma la palabra en una tenida, ya sea para leer una plancha o para presentar tal o cual idea, está realizando un acto que dista mucho de ser trivial. Está hablando; está, por lo tanto, expresando el Verbo. Está cumpliendo con lo que le da la razón de ser a una Logia masónica. Sus palabras podrán ser apenas un balbuceo, podrá expresarse incorrectamente, podrá, como ser humano que es, expresar conceptos erróneos, pero todo ello es valioso, porque es la búsqueda del Verbo. El Hermano Orador, el hermano que toma la Palabra es, en sí mismo, un símbolo del Verbo expresado en el ser humano. Por eso, cuando declara que los trabajos son “justos y perfectos” está declarando la corrección del Verbo pronunciado en esa Logia, durante esa tenida. En el mundo hay muchísimas Logias, y en todas ellas se habla, se verbaliza.


Toda Logia es un parlamento, donde se toma o se declina la palabra. Y todas ellas, con todos sus errores, nos muestran al ser humano en su búsqueda, generalmente inconsciente, del Verbo, de esa Palabra que se nos escapa pero que daría sentido y significado al total de la vida si la comprendiésemos a cabalidad. Me equivoco si me refiero exclusivamente a las Logias. Toda la Vida busca expresarse, toda la Vida busca el Verbo. Toda la Vida es un esfuerzo por dar a luz un Logos que siempre estuvo, pero que se sumergió en la profundidad del secreto, de lo oculto. Todos los seres son fragmentos del Verbo, y todos, lo sepan o no, consumen su vida entera en su búsqueda. Palabras finales Realmente, no hemos dado respuesta a la pregunta: ¿Qué es el Verbo? En verdad, nunca hubiéramos podido darla, porque en tal caso estaríamos en posesión de la Palabra Verdadera, y ella se encuentra muy lejos de todos nosotros. Pero hemos visto que el Verbo, la Palabra, el Logos, es la razón de ser de la búsqueda masónica, y ello no es poco importante. El poeta argentino Leopoldo Marechal dijo que, en la naturaleza, todo tiende al conocimiento y a la expresión. Conocer es hablarse interiormente, expresar es hablar hacia el exterior. El Verbo es un camino de doble vía, hacia el interior y hacia el exterior, pero siempre es un esfuerzo por ser. Ser hacia sí mismo y ser hacia los otros. No disipemos el Verbo en discusiones inútiles, en vanidades, en luchas por el poder.


El propósito de una Logia es demasiado digno para desperdiciarlo de esa forma. Busquemos el mejor Logos que podamos manifestar, y ese Logos será nuestra Obra. Saludos desde Buenos Aires, Argentina

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