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PEAJE PARA EL MÁS ALLÁ - LAS MONEDAS DE CARONTE






RESONANCIAS DE LA MITOLOGÍA







PEAJE  PARA  EL  MÁS  ALLÁ LAS MONEDAS DE CARONTE

Dr.. Carlos Juncal Mir

Mis Queridos Hermanos Templarios; no se me ocurrió ningún tema mejor para comenzar nuevamente nuestras charlas, luego de cómo dice el querido Frater JaCques: “después de meses de oscuridad”, que el de Caronte y sus pares mitológicos, ese genio del mundo infernal de la mitología griega y de alguna otra.


Todos nosotros de una manera o de otra hemos tenido oportunidad de conocer la historia de Caronte, ese ser mitológico que, utilizando su barca, ayudaba a cruzar a los muertos, según unas culturas y a los moribundos según otras, los pantanos del Aqueronte.


Al parecer Caronte (en griego significa Brillo Intenso), sería hijo de Ërebo y de Nix (Nix = Reina de la Noche).


Según la mitología griega sería el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos, que acababan de morir, desde una orilla a otra del rio Aqueronte. Este viaje, para nada placentero, se podía llevar a cabo si el muerto lograba pagar una especie de peaje, razón por la cual en la Antigua Grecia los cadáveres se sepultaban con una moneda bajo la lengua.


Los muertos que no tenían la moneda y no podían pagar el viaje debían de vagar durante cien años por las riberas del rio Aqueronte, tiempo después del cual Caronte accedía a portearlos sin cobrar.


Pero al parecer Caronte no era exclusividad de la mitología griega, Caronte también aparece en pinturas de tumbas etruscas.


Los Etruscos que tenían enclavados sus reales sobre la Toscana – Italia, por el Siglo VIII a. de C., representaban a Caronte como un demonio alado, con una cabellera ensortijada y mezclada con serpientes que tenía como atributo un mazo en la mano. Para la gran mayoría de los exegetas de la mitología etrusca el Caronte etrusco es, en realidad, un “hacedor de la muerte”, es el que mata al moribundo y lo arrastra al mundo subterráneo.


Debemos de destacar que los etruscos mencionan a Caronte como el fiel acompañante de Marte (Dios de la Guerra) en los campos de batalla.


Es muy posible que este Caronte o Charun etrusco sea un traslado del arte de sus vecinos los griegos pero adaptado a sus propias ideas religiosas.



En la mitología etrusca Charun era un psicopompo (1) del mundo subterráneo, el equivalente del Caronte de la mitología griega; aunque, como hemos podido percibir por lo expuesto y de las ilustraciones conservadas se deduce que, mientras en la tradición griega Caronte no es un personaje perverso ni maligno, los etruscos daban el mismo nombre (bajo la forma de Charun) a un dios sanguinario y cruel que, en los campos de batalla aparecía junto a Marte, destrozando a los combatientes armado con un enorme mazo y en los infiernos maltrataba a los muertos. La representación más usual de Charun es la de un hombre de aspecto lúgubre, con una enorme nariz afilada, orejas puntiagudas, serpientes alrededor de los brazos y un enorme martillo en la mano.


Al parecer los romanos llegaron a quedar turbados o impresionados con esta caracterización de Charun ya que la misma era reconocida sin duda en Roma; basta recordar que en los espectáculos de gladiadores era designado con el término “Caronte” al esclavo enmascarado que saltaba a la arena para rematar con un mazo a los combatientes heridos en el espectáculo.



En las luchas de gladiadores en el circo romano había un personaje llamado así, Caronte, que no era un luchador, sino que trabajaba en el propio circo. Caronte y Hermes, otro de los personajes presentes en las luchas, llevaban a cabo un brutal ritual al final de los combates. Cuando un gladiador caía en la arena, ya fuera fallecido o herido grave, Caronte y Hermes hacían acto de presencia. Ellos, asistidos por otros esclavos, comprobaban con hierros calientes si el luchador seguía vivo. Un hierro al rojo aplicado sobre la piel determinaba si estaba el gladiador muerto o moribundo. Ese era el trabajo de Hermes y si no estaba muerto, Caronte hacía el suyo.


Armado con su gran maza o martillo, el hombre que interpretaba el papel de Caronte golpeaba la cabeza del moribundo para asegurarse que quedaba muerto y entonces era retirado del lugar de combate. Brutal, o quizás era casi un acto de compasión, quién sabe.


Pero volvamos a nuestro Caronte griego. Este personaje aparece con mucha influencia en la Antigua Grecia al rededor del año 500 a. de C. mencionado en la “Miníada” (poema épico) de Pausanias. Esta tan tardía aparición se puede deber, desde el punto de vista sociológico al deterioro de la aristocracia griega. Más de uno de Uds. se estará preguntando que quiero decir con esto; según pude saber la aristocracia griega tenía sus propios guías para el otro mundo como lo eran Hypnos y Thanatos. El singular Caronte era el “transportador” de las clases populares (2). Con el advenimiento de la democracia estas fueron ganando terreno y las creencias populares comenzaron a ganar adeptos. Es a causa de ese incremento de seguidores que su “psicopompo” comienza a aparecer en las representaciones iconográficas y literarias.


Caronte no debía dejar pasar a ningún ser humano vivo por las aguas del rio Aqueronte. El primero en lograr pasar fue el héroe griego Heracles (Hércules en la mitología romana). Heracles descendió a los infiernos y obligó al barquero Caronte a transportarlo en su barca. Como este se negaba se apoderó de la pértiga y le propinó tan golpiza que Caronte lo cruzó por el rio Aqueronte vivo y sin pagar el tributo.


Otros dos mortales que consiguieron cruzar el Aqueronte fueron Orfeo quien con sus cantos logró encantar a Caronte y el Can Cerbero (figura mitológica de tres cabezas que cuida la entrada del infierno). La misión de Orfeo era rescatar a su amada, Euridice, del inframundo. La otra fue Psique, quien por órdenes de Afrodita debió bajar al infierno en busca de un frasco de agua de Juvencia.



Pero esto de las monedas de donde viene. Al parecer la idea original si era la de una moneda debido a que las monedas de ese entonces tenían “grabadas”, “cinceladas”, “talladas” las divinidades de la época y del territorio y, que más seguro se le podría brindar al muerto que irse protegido por el dios de la ciudad en la que vivía. ¿Quién protegería mejor al muerto que su propio dios?


Con el paso del tiempo, cuando las monedas comenzaron a tener en el reverso la imagen del político de turno o del poder emisor la costumbre comenzó a caer hasta llegar a desaparecer.


Creo que por hoy hemos avanzado bastante. A partir de ahora iremos redondeando el tema con sus aportes y comentarios. Desde mi teclado en Ciudad de la Costa – URUGUAY





NOTAS DE APOYO





1)    Psicopompo es un ser que en las mitologías o religiones tiene el papel de conducir las almas de los difuntos hacia la ultratumba, cielo o infierno. La voz proviene del griego (psychopompós) que se compone de psyche, "alma", y pompós, "el que guía o conduce".


2)    Pero este papel estelar no tiene su contrapartida en la literatura griega. Caronte no aparece en Homero, como ya constataron los lexicógrafos y eruditos antiguos, al contrario de lo que ocurría con Hypnos, Thanatos y Hermes psicopompo. Caronte no tiene mito destacable sino solamente una función, un cometido restringido a navegar por el camino de la muerte, sin un modelo heroico del que poder tomar un punto de referencia. Y a pesar de ello también en el mundo griego Caronte fue el genio más representado, el psicopompo más aceptado por las clases populares. Imagen y texto se entreveran en el caso de Caronte sin que se pueda llegar a determinar cuándo se expresó su figura y si la mención literaria es anterior a la plasmación iconográfica.  





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