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Origen de la Masonería Mixta (Parte 2)



La notoriedad de María Deraismes es tal que sustituye a menudo a Victor Schoelcher en la presidencia del Congreso anticlerical, donde dice:


“El Congreso emite el deseo de que los hombres y sobre todo, los librepensadores, hagan que sus mujeres sean sus compañeras en las reuniones, círculos y comicios, y trabajen para que se les reconozca legalmente como sus iguales”.


Le piden que sea candidata a las elecciones legislativas de 1881, pero no acepta y prefiere, impulsada por sus amigos masones, pedir su adhesión a la Masonería. La revolución, que ya se incubaba en las logias masónicas, aflora. Ya desde hacía unos treinta años Léon Richer intentaba que se admitiese a las mujeres en las logias del Gran Oriente. Georges Martin, aún joven masón, comparte totalmente esta convicción. Léon Richer decía en 1875:


“Hemos vivido separados demasiado tiempo. Tenemos que acercarnos, unirnos.


Pensar en común sería algo útil. Ganaríamos todos. No conozco nada más funesto, más perjudicial a los intereses de la humanidad, que el ostracismo que hasta ahora os invade”.


Frédéric Desmons, futuro Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, formula en 1869 el deseo de admitir a las mujeres:


“Que en el futuro, se admita a las mujeres en el seno de los talleres y que puedan participar en los trabajos.”



Este deseo es rechazado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente. En 1880, reprochando la omnipotencia de la jerarquía de su Obediencia, Georges Martin se suma a un grupo de hermanos de doce logias que se escinden y crea La Gran Logia Simbólica Escocesa[16]. Las Obediencias reconocidas se niegan o aplazan la autorización para que las mujeres participen en los trabajos de las logias. Esto casi se consiguió en 1890, cuando se realiza la revisión de la Constitución del Gran Oriente de Francia. Numerosas logias proponen la admisión de las mujeres; sin embargo, en las votaciones no llegan a la mayoría.


Una logia de la nueva Obediencia, la Gran Logia Simbólica Escocesa, añade a su reglamento interior un artículo que prevé la participación femenina. La Obediencia encuentra este artículo inoportuno, la logia no hace caso, se declara independiente y decide iniciar el 14 de enero de 1882 a una mujer. Es así, como esta logia, Los Libre Pensadores de Pecq da los tres primeros grados en la misma ceremonia, a la hermana María Deraismes, abriendo una nueva era para la Masonería.


Todas las obediencias sin exclusión, condenan esta iniciación y los miembros de la logia iniciadora acaban por dividirse. No queriendo perjudicar a sus hermanos, María Deraismes se retira cinco meses después de su iniciación y la obtención de su maestría.


A pesar de todo, un extracto del discurso de María Deraismes durante su admisión[17] nos indica:


“… En el tiempo en el que vivimos, cualquier manifestación de derecho deriva del derecho reconocido, proclamado por la Revolución francesa, como base de una sociedad libre. Es la razón por la que la obtención de grados universitarios por parte de las mujeres, su acceso a carreras que hasta ahora les había estado prohibido, es una adhesión pública a la equivalencia de ambos sexos. Ya no es una excepción que se tolera, es la regla en sí la que se acomete, es el Código al que concierne…”


María Deraismes vuelve a sus actividades políticas y sociales. La ley Naquet[18] se vota en 1884, los derechos de protección en el trabajo y, en particular la prohibición del trabajo nocturno, se aprueban en 1892. El salón de María Deraismes es frecuentado más que nunca por los masones.


Georges Martin permanece inmutable en su voluntad de que se inicie a las mujeres. Es elegido Presidente del Consejo General de “la Seine” y luego Senador en 1885. Participa en la elaboración de la ley sobre los accidentes laborales, la asistencia médica a los ancianos y en los medios rurales. Conoce a Irma Marie Eugénie Lainé, nacida en 1850 en el seno de una familia burguesa acomodada, ligada al ambiente militar. Casada con Emile Champion, el matrimonio se instala en París, ciudad en la que él fallece, a pesar de los cuidados del doctor Georges Martin. Unos años más tarde, en 1889, Georges Martin y Marie Champion unen sus destinos. Su boda no hace más que reforzar la determinación de Georges Martin a que las mujeres sean iniciadas en la masonería. Este pensamiento se encuentra reflejado en una de sus intervenciones, en 1905:


“Se constituye la masonería mixta para las parejas unidas, unidas no sólo desde el punto de vista material, sino también desde el punto de vista de la filosofía pura y que desean que sus hijos se críen en la misma armonía de sentimientos que les permita a su vez, cuando llegue el momento, formar parejas no menos armoniosas que las de sus padres, que los habrán formado para que vivan esta armonía familiar, base de la armonía social, tanto como lo permita la diversidad de las inteligencias. Constituir logias de mujeres, al lado de logias de hombres, es crear organismos que llevan a acentuar aun más la tendencia a la división entre ambos sexos, división que hay que atenuar, suprimir en la medida de lo posible


La meta de las Logias mixtas es la de acercar y defender a los dos seres humanos que tienen las mismas necesidades y los mismos intereses, tanto en la familia como en la sociedad.


De la unión total del hombre y de la mujer, en todas las áreas materiales y morales, de la que saldrá la sociedad ideal y por cuya organización tiene que trabajar la masonería mixta”.


En 1890, alcanza la Presidencia de una Logia de la Gran Logia Simbólica Escocesa, intenta convencer al mayor número posible de masones para que acepten una masonería femenina independiente y luego logias mixtas. las contestaciones de las instancias son demasiado evasivas y la idea de crear una nueva obediencia mixta germina con más precisión. El estado de salud de María Deraismes se agrava y precipita los acontecimientos, ya que se teme que se aleje la materialización de las palabras que pronunció en su discurso de iniciación:


“La mujer es una fuerza. La mitad de la humanidad si se confunde con la otra por caracteres generales y comunes, se distingue de ella por aptitudes especiales de una fuerza irresistible que constituyen una aportación especial, esencial e indispensable para la evolución integral de la humanidad… No sólo habrán adquirido un motor cuya puesta en marcha aún no se ha podido realizar en las condiciones óptimas para su naturaleza, y cuyo impulso ha sido fatalmente desviado de su verdadero fin, sino que accederéis a la vez a la joven generación desde sus inicios; en conclusión el niño, que recibe de su madre no sólo los primeros alimentos del cuerpo, sino también los del espíritu. A través de la madre, seréis dueños de la educación, la transformaréis en educación nacional, realmente colectiva y humanitaria... La masonería se convertirá en una escuela donde se formarán las conciencias, los caracteres y las voluntades; escuela en la que se convencerá uno de que la solidaridad no es sólo una palabra, una teoría fantasiosa, sino una realidad, es decir, una ley natural, irrefutable, según la cual cualquier individuo tiene tanto interés en cumplir con sus deberes como en ejercer sus derechos...Así es como se prepararán los materiales de una verdadera democracia”.


Las peticiones oficiales de la iniciación de las mujeres son rechazadas, Georges Martin quiere seguir fiel a su juramento pronunciado en una obediencia masculina, y le deja a María Deraismes la responsabilidad de constituir la nueva obediencia mixta.


En 1892, María Deraismes reúne en su domicilio a mujeres militantes de gran valor moral. El 14 de marzo de 1893, inicia a 17 mujeres en el domicilio de Marie Bequet de Vienne, fundadora de sociedades de beneficencia[19]. Entre estas 17 mujeres se encuentran las ya mencionadas, Marie Bequet, Clémence Royer, María Martin, directora del periódico “Journal des Femmes”, Anna Feresse Deraismes, hermana de María, Marie Pierre, médico, y Marie-Georges Martin, esposa de Georges Martin. El 1 de abril de 1893, habiendo alcanzado estas mujeres la maestría, María Deraismes afilia a Georges Martin creando así una logia mixta.


El 4 de abril del mismo año, se deposita en el Ministerio del Interior la carta magna de la Gran Logia Simbólica Escocesa, El Derecho Humano, Obediencia que quiere ser mixta e internacional según los deseos de su fundadora.

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