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ETERNO APRENDIZ


Foto de Juan Avila.
Es el Camino a recorrer por el INICIABLE que, con la humildad del investigador sincero, deberá seguir buscando durante toda su vida, elementos que añadir a su bagaje INICIATICO. Le asaltará la duda; tendrá momentos de decepción pero, si realmente “salió de las tinieblas” pues “desea la LUZ”, perseverará en el Camino.
Esta necesidad de seguir buscando, el no asumir que por una ceremonia hemos recibido la LUZ o especiales conocimientos, o cualidades; sino que hay que ir en su busca, da pleno sentido al INICIO del Camino que nos propone la ceremonia de INICIACIÓN.
Como todos sabemos, y en la antigüedad, los neófitos que se acercaban a las Escuelas de los Misterios, tenían que pasar por duras pruebas para poder ser aceptados entre los INICIADOS. Hoy, las pruebas a las que somos sometidos, son mucho más simbólicas y exentas de ciertos elementos de riesgo que ponían a prueba tanto la fortaleza física como psíquica, del neófito. Recordaran algunos de ustedes loe excesos que en ocasiones lo HH.: COMETIAMOS. Tanto es así que muchos de ellos no eran capaces de superar las primeras pruebas.
En la actualidad, cualquiera puede enfrentarse, sin mayores problemas, a los distintos pasos exigidos para ser aceptado entre nosotros. Cualquiera puede pasar el “trámite” de la Ceremonia de INICIACIÓN, sin trauma alguno pero, por haber dado este paso, aun no puede considerarse INICIADO.
Volviendo a los conceptos básicos que aquí manejamos: INICIÁTICO, INICIACIÓN, INICIADO. Sería conveniente que fuesen comprendidos, especialmente para aquellos que hace poco son miembros de la Masonería Universal.
INICIÁTICO: Perteneciente a lo adquirido en o por la INICIACIÓN. Carácter que se supone ésta transmite o imprime (y que aquí se pone en duda).
INICIACIÓN: Creo que una de las descripciones, dadas en algunos diccionarios, podría servirnos: “Introducción solemne de una persona entre el número de los adeptos de una religión, secta o sociedad secreta, por medio de Ritos que se considera marcan al individuo” (Pueden marcarlo pero, otra cosa es: que imprima “carácter” si éste no se sigue “forjando” en la búsqueda).
INICIADO: El que por medio de la Iniciación, ha pasado a formar parte de un determinado grupo (Nos remitimos a lo dicho sobre el sentido de la INICIACIÓN).
De los tres conceptos, el más importante (puesto que sin él los demás no tendrían sentido) es el que tiene que ver con la INICIACIÓN. Durante ella y de manera un tanto confusa para el neófito, se le muestra, por medio de una ceremonia, a la que asiste sin conocer previamente su contenido, y de manera RITUAL la aceptación del grupo.
Él, a pesar de estar interesado en lo que el grupo “guarda” dentro de su núcleo, desconoce aun cómo acceder a este conocimiento; simplemente espera poder alcanzarlo ¡Sin saber cómo ni cuándo! El único carácter que pudo imprimir en nosotros la ceremonia de INICIACIÓN, pienso yo, es el de saber que estamos “dentro” del grupo que deseábamos; dentro de la Masonería como Organización pero, aun no, dentro de lo que podríamos llamar: “núcleo de los iniciados”.
Ahora, después de que nuestros HH.•. y HHnas.•. nos han abrazado y llamado HERMANO o HERMANA, nos encontramos quizá más confusos que al principio. Podríamos preguntarnos: “¿Esto ha sido todo?” y “¿Ahora qué?”
Solamente un necio podría pensar que, después de aquella ceremonia, más o menos brillante, se encuentra ya en posesión de “conocimientos” tales que lo distinguen sustancialmente de los profanos que pasan por el exterior de los muros de nuestra Logia. Solamente ha iniciado un Camino del que no conoce ni obstáculos ni dirección.
La verdad es que se encuentra dentro del grupo (físicamente) pero, al mismo tiempo, aun se siente un extraño. Su lenguaje está falto de Palabras (apenas deletrea); existe el deseo de acceder a las enseñanzas que le muestran sus HH.•. y HHnas.•., con la palabra y el ejemplo, pero su incapacidad o falta del adecuado manejo de las “Herramientas”
(Apenas las manejó un instante para demostrar su intención de labrar su Piedra), le impide desbastar con la apropiada técnica lo descubierto en su interior. La frase V.I.T.R.I.O.L. que por un momento observó en la Cámara de Reflexión, apenas le dice nada.
Ha pasado por la INICIACIÓN pero no es INICIADO aun. Ha comenzado a caminar, pero su torpeza le hace retornar, una y otra vez, a lo profano. Ha dejado los metales pero, alguna moneda, parece haber quedado entre los pliegues de sus bolsillos. “Todo es Símbolo”, pensará él. Todo es Símbolo, seguimos pensando nosotros.
La INICIACIÓN no deja de ser un Símbolo que, con tiempo y conocimientos, convertirá al neófito en INICIADO.
Para terminar e independientemente de nuestras personales concepciones sobre éste u otros asuntos concernientes a lo que podemos llamar “doctrina” Masónica, no cabe la menor duda que resulta necesario, de cuando en cuando, refrescar ideas y exponer opiniones.
Es lo que he hecho yo para escuchar las vuestras. O las reflexionen ustedes en la soledad de sus pensamientos.
Es cuanto.





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