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LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO:SEGUNDA LEY


Al considerar el efecto de la Ley del Ritmo, la palabra «Ley» es usada únicamente para separar en nuestra mente esas influencias mayores bajo las cuales todos los masones libres y aceptados deben trabajar. Una ley, y esas influencias dominantes que producen realizados efectos son en último análisis, términos sinónimos.
Es esta idea de correcta dominación lo que buscamos llevar a vuestras mentes. La Ley del Amor, que es el efecto de la influencia de la actitud hermanada hacia el semejante, o el resultado de las relaciones fraternas sabiamente mantenidas, debe ser la cualidad sobresaliente y significativa de todas la Logias Masónicas.
La Ley del Ritmo, que es la siguiente que consideramos, debe ser la influencia penetrante en todo el trabajo llevado a cabo por la Obra sobre el piso de su Templo. Debe ser el factor motivador en la realización de todos los rituales. ¿Cuál es el propósito de un ritual y una ceremonia? Seguramente no puede ser el constante y a menudo desempeño carente de significado de antiguas ceremonias, y la pronunciación de antiguas fórmulas y palabras que han sido utilizadas de generación en generación.
En estos días, así llamados de comprensión iluminada, esta repetición y dramática representación de viejos tiempos no podría satisfacer (sólo por su interés) la atención de personas inteligentes. Las implicaciones éticas de la enseñanza masónica no son, como lo puntualizamos antes, la única contribución al pensamiento del mundo, sino que están aún más fuertemente prescriptas por todas las religiones del mundo y por la conciencia pública, desenvuelta mediante la observancia de la ley. El sentido del drama, inherente en la mayoría de las personas, podría encontrar un medio más adecuado a través del teatro.
El sentido del misterio y del secreto, que está tan fuertemente conectado con el trabajo masónico, no es sin embargo, realmente adecuado para mantener la lealtad de las personas que han pasado de la etapa de la adolescencia, particularmente porque en esta época no existe real secreto y nada que no pueda ser fácilmente descubierto por cualquier persona interesada. ¿Cuál es entonces la razón de que el trabajo masónico y sus rituales mantengan a quienes participan en ellos, como lo hacen hoy, y que preservaron durante siglos su atractivo poder? Es posible que las razones puedan ser encontradas en dos factores que son poco advertidos, y ciertamente no abarcados o comprendidos por el masón corriente.
Uno de estos factores se basa en la posibilidad de que a través de estos antiguos rituales (aún en su moderna forma judaica) estén preservando para la humanidad ciertas formas, ceremonias y fuentes de poder que involucran dos cosas:
1. Una dramática representación de la historia espiritual interior, así de la humanidad como un todo, como del individuo. Oculta en los rituales y en todo el simbolismo de la Masonería se puede encontrar en la historia pasada de la humanidad la guía para el futuro desenvolvimiento del individuo y de la raza.
2. Una estructura o armazón, construidos de acuerdo al esquema indicado por la Logia en lo Alto, que proveerá, a su debido tiempo y cuando suene la hora del futuro despertar espiritual, ese cuerpo que pueda exteriorizar nuevamente los Misterios, y permitir que la Logia en lo Alto se convierta en la Logia sobre la Tierra. El símbolo puede ser, algún día, el reconocido cuerpo de la realidad.
Este factor subyacente o aspecto del trabajo masónico es percibido veladamente por la fraternidad, particularmente el primer punto, el cual está siendo enfatizado acrecentadamente. El segundo está siendo señalado por aquellos hermanos masones que —viendo la verdad a través de un vidrio empañado, y conociendo el camino sólo en parte— sin embargo confían en que rápidamente se aproxime el tiempo en que el trabajo masónico otorgará al candidato, el poder de advertir, no solamente el significado simbólico de los dramas presentados, sino también lo capacitarán para convertirse conscientemente en participante de ese trabajo comprensivo que lo hará competente para llegar a ser un iniciado de la Logia de lo Alto.
El segundo factor a que nos hemos referido es aún apenas percibido por los esoteristas más avanzados de la fraternidad. Es la naturaleza creativa del trabajo masónico. Leemos: «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. [. . . ] En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él. . . ». (Juan, 1: 1-5, 10) Biblia de las Américas
Esta es una verdadera afirmación masónica. La Palabra como Vida y la Palabra como Dadora de Luz, todos los masones siempre la han reconocido. Pero la Palabra como factor creador todavía queda para ser comprendida. Dios es el Creador, y trabaja por medio de una triplicidad de aspectos. Dios, el Creador, utiliza la energía del universo, que es enfocada a través del septenario espiritual, Quien está «ante el Trono de Dios» y trae a la manifestación todo lo que existe, bajo la guía de Dios el Hijo, que trabaja mediante la inspiración de Dios el Espíritu Santo, manifestando el propósito de Dios Padre. Así, por medio de la Palabra, fueron hechos los mundos. El hindú lo expresa de esta manera: «Dios pensó. Dios visualizó. Dios habló. Los mundos vinieron al Ser».
Detrás de la Constitución de una Logia se encuentra esta verdad básica, y el trabajo de la misma, a través de sus rituales y ceremonias, intenta ser la escuela preparatoria para el trabajo creador. Cada grado tiene su forma manifestada, de la cual la Palabra es la clave y deberá ser la inspiración. Todos los rituales son el intento para expresar la Ley del Ritmo, y producir ciertos efectos que pueden ser listados, breve e inadecuadamente, de la manera siguiente:
La Ley del Ritmo, tal como está expresada en un ritual.
1. Permite a una Logia de Masones llegar a unificarse y así trabajar juntos en un cuerpo coherente y funcionante.
2. Entrena a los masones participantes en tal ritual, para trabajar, decir y pensar en la misma cosa simultáneamente.
De aquí la necesidad de que tanto los oficiales de la Logia como los demás miembros tengan en claro una formulada uniformidad de pensamiento que demostrará la unidad necesaria. De aquí la necesidad de comprender el significado y el propósito de todo lo que se hace y dice sobre el piso del Templo, para que cada palabra, cada acción, cada movimiento, y cada figurada presentación de la verdad (lo que es el ritual en sí mismo) pueda tener detrás suyo, de manera subyacente, la atención concentrada y el orden del pensamiento de los masones reunidos. Cuando esto pueda realizarse, y cuando sea establecida la unificada actitud mental, emergerá el aspecto creativo del trabajo masónico.
Este tipo de trabajo podría ser considerado como el aspecto meditativo del servicio del masón. Es un realidad una meditación grupal, que conduce el trabajo grupal.
3. Confiere al candidato a la iniciación, a través del pensamiento concentrado o meditación de la Logia (cuando se trabaja con plena comprensión) esa energía espiritual y esa iluminación que le permitirán —en realidad y de verdad— pasar de la obscuridad a la luz en el primer grado, ascender la escalera en espiral del conocimiento hacia el F.M. donde el alma omnisciente puede ser encontrada en el segundo grado y entrar en la vida del S.S. del T. del R.S. en el sublime tercer grado.
El párrafo anterior y el esbozo de la actividad del pensamiento mostrarán obviamente al masón inteligente por qué este trabajo creativo, energizante y despertador de la Masonería no ha sido posible para la humanidad hasta la era presente, y tal vez no sea posible aún hoy. A menos que los miembros de la Logia estén espiritualmente despiertos, y a menos que los motivos puros existan detrás de toda actividad mental, el candidato —cuando esté bajo la influencia de los M.M. reunidos en la Logia— estará sujeto a influencia mental indebida. El poder del pensamiento unido, a menos que sea puro e inegoísta, sería hipnótico en su potencia, y la palabra «masón libre» se volvería un sinsentido.
La Masonería en su verdadero sentido superior es un trabajo mágico. Esto es afortunadamente, aún muy poco advertido. Una Logia, trabajando consciente e inteligentemente a través de sus tres oficiales y los siete que la perfeccionan, con la cooperación de los que están sentados en las columnas, pueden conferir al candidato (mediante la influencia del amor y su pensamiento rítmico unido) un estímulo e iluminación espiritual que le ayudarán a cursar el grado más fácilmente, mostrarse competente y así unirse al rango de los iniciados.
4. Más adelante, cuando la naturaleza del ritmo que se establezca a través de los rituales sea percibida, y los masones estén entrenados para trabajar en las líneas del pensamiento unido, la acción, y los ideales y objetivos unidos, entonces una Logia trabajará como grupo para la humanidad como un todo. Crearán un punto focal para la luz espiritual y se organizarán en un cuerpo de custodios conscientes de los misterios, actuando como agencia distribuidora para el conocimiento y para el poder activo despertador del espíritu inmortal. La efectividad de esta trabajo posible será paralela a la creciente sensibilidad de la impresión telepática.
Esta sensibilidad es un hecho ya reconocido por la ciencia. Cuando sea abarcado este aspecto del trabajo masónico, las actividades de una Logia, reunida para trabajar, tendrán una verdadera y profunda significación espiritual. Los masones se encontrarán para servir a la humanidad. Conscientemente cooperarán con la Logia en lo Alto, ese CUERPO gobernante que busca impresionar a la humanidad con la verdad.
Actuarán como dedicados lentes a través de los cuales se pueda enfocar la luz en la obscuridad. Servirán voluntariamente como distribuidores de conocimiento e información espiritual, y los misterios no serán más, sólo simbólicos, sino que constituirán una forma definida de actividad, que se llevará adelante sobre la tierra.
Los rituales entonces, sirven a un propósito dual, son el factor unificador para las actividades y pensamientos de los masones participantes en ellos. Fusionan la mente de muchos en un propósito directo, orientado en una dirección particular para un fin específico. Los rituales servirán también como el agente a través del cual la naturaleza interna del candidato puede ser elevada y estimulada de tal manera que éste pueda cursar su grado, obtener ese necesario impulso e ímpetu que lo conducirá a través de sus pruebas, permitiéndole pasar de un punto a otro, de lugar a lugar y de pedestal a pedestal (todos sinónimos de centros de poder) dentro del Templo de Luz en un definido y ordenado progreso.
Hay otras implicaciones y otros resultados que aparecerán a medida que logremos una correcta comprensión de la Ley del Ritmo, pero los puntos que hemos tratado, indicarán posibilidades y oportunidades para la investigación y el estudio. Detrás del trabajo mágico de los rituales debe estar la influencia del ritmo establecido; la ley que gobierna toda la uniformidad en el trabajo, que diluye el desorden y produce la mayor eficiencia espiritual y material. La materialización sobre la tierra de la visión mística (¿y no es ésta la visión de todo verdadero masón?) debe ser producida por la sabia actuación de esta ley del ritmo y del ritual.
Es importante sin embargo, que recordemos que detrás de esta Ley del Ritmo, y gobernando todos sus aspectos, debe también encontrarse la ley, la influencia y el propósito impelente del amor. La actividad rítmica basada en el amor; el trabajo creativo fundado sobre el propósito amoroso; y el estímulo para que los hombres busquen «el lugar donde habita la luz» y esa vida eterna que siempre se revela al verdadero buscador, porque tal es la intención amorosa del Más Elevado; ese es el poder motivador del trabajo ritual masónico. Este es el factor y las implicaciones que los masones deben enfrentar ahora, si el trabajo masónico está llamado a perpetuarse ante las modernas dificultades y peligros.








"LA CONTRUCCION DEL TEMPLO<br/>SEGUNDA LEY<br/>Al considerar el efecto de la Ley del Ritmo, la palabra «Ley» es usada únicamente para separar en nuestra mente esas influencias mayores bajo las cuales todos los masones libres y aceptados deben trabajar. Una ley, y esas influencias dominantes que producen realizados efectos son en último análisis, términos sinónimos.<br/>Es esta idea de correcta dominación lo que buscamos llevar a vuestras mentes. La Ley del Amor, que es el efecto de la influencia de la actitud hermanada hacia el semejante, o el resultado de las relaciones fraternas sabiamente mantenidas, debe ser la cualidad sobresaliente y significativa de todas la Logias Masónicas.<br/>La Ley del Ritmo, que es la siguiente que consideramos, debe ser la influencia penetrante en todo el trabajo llevado a cabo por la Obra sobre el piso de su Templo. Debe ser el factor motivador en la realización de todos los rituales. ¿Cuál es el propósito de un ritual y una ceremonia? Seguramente no puede ser el constante y a menudo desempeño carente de significado de antiguas ceremonias, y la pronunciación de antiguas fórmulas y palabras que han sido utilizadas de generación en generación. <br/>En estos días, así llamados de comprensión iluminada, esta repetición y dramática representación de viejos tiempos no podría satisfacer (sólo por su interés) la atención de personas inteligentes. Las implicaciones éticas de la enseñanza masónica no son, como lo puntualizamos antes, la única contribución al pensamiento del mundo, sino que están aún más fuertemente prescriptas por todas las religiones del mundo y por la conciencia pública, desenvuelta mediante la observancia de la ley. El sentido del drama, inherente en la mayoría de las personas, podría encontrar un medio más adecuado a través del teatro.<br/>El sentido del misterio y del secreto, que está tan fuertemente conectado con el trabajo masónico, no es sin embargo, realmente adecuado para mantener la lealtad de las personas que han pasado de la etapa de la adolescencia, particularmente porque en esta época no existe real secreto y nada que no pueda ser fácilmente descubierto por cualquier persona interesada. ¿Cuál es entonces la razón de que el trabajo masónico y sus rituales mantengan a quienes participan en ellos, como lo hacen hoy, y que preservaron durante siglos su atractivo poder? Es posible que las razones puedan ser encontradas en dos factores que son poco advertidos, y ciertamente no abarcados o comprendidos por el masón corriente. <br/>Uno de estos factores se basa en la posibilidad de que a través de estos antiguos rituales (aún en su moderna forma judaica) estén preservando para la humanidad ciertas formas, ceremonias y fuentes de poder que involucran dos cosas:<br/>1. Una dramática representación de la historia espiritual interior, así de la humanidad como un todo, como del individuo. Oculta en los rituales y en todo el simbolismo de la Masonería se puede encontrar en la historia pasada de la humanidad la guía para el futuro desenvolvimiento del individuo y de la raza.<br/>2. Una estructura o armazón, construidos de acuerdo al esquema indicado por la Logia en lo Alto, que proveerá, a su debido tiempo y cuando suene la hora del futuro despertar espiritual, ese cuerpo que pueda exteriorizar nuevamente los Misterios, y permitir que la Logia en lo Alto se convierta en la Logia sobre la Tierra. El símbolo puede ser, algún día, el reconocido cuerpo de la realidad.<br/>Este factor subyacente o aspecto del trabajo masónico es percibido veladamente por la fraternidad, particularmente el primer punto, el cual está siendo enfatizado acrecentadamente. El segundo está siendo señalado por aquellos hermanos masones que —viendo la verdad a través de un vidrio empañado, y conociendo el camino sólo en parte— sin embargo confían en que rápidamente se aproxime el tiempo en que el trabajo masónico otorgará al candidato, el poder de advertir, no solamente el significado simbólico de los dramas presentados, sino también lo capacitarán para convertirse conscientemente en participante de ese trabajo comprensivo que lo hará competente para llegar a ser un iniciado de la Logia de lo Alto.<br/>El segundo factor a que nos hemos referido es aún apenas percibido por los esoteristas más avanzados de la fraternidad. Es la naturaleza creativa del trabajo masónico. Leemos: «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios.<br/>Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. [. . . ] En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él. . . ». (Juan, 1: 1-5, 10) Biblia de las Américas<br/>Esta es una verdadera afirmación masónica. La Palabra como Vida y la Palabra como Dadora de Luz, todos los masones siempre la han reconocido. Pero la Palabra como factor creador todavía queda para ser comprendida. Dios es el Creador, y trabaja por medio de una triplicidad de aspectos. Dios, el Creador, utiliza la energía del universo, que es enfocada a través del septenario espiritual, Quien está «ante el Trono de Dios» y trae a la manifestación todo lo que existe, bajo la guía de Dios el Hijo, que trabaja mediante la inspiración de Dios el Espíritu Santo, manifestando el propósito de Dios Padre. Así, por medio de la Palabra, fueron hechos los mundos. El hindú lo expresa de esta manera: «Dios pensó. Dios visualizó. Dios habló. Los mundos vinieron al Ser».<br/>Detrás de la Constitución de una Logia se encuentra esta verdad básica, y el trabajo de la misma, a través de sus rituales y ceremonias, intenta ser la escuela preparatoria para el trabajo creador. Cada grado tiene su forma manifestada, de la cual la Palabra es la clave y deberá ser la inspiración. Todos los rituales son el intento para expresar la Ley del Ritmo, y producir ciertos efectos que pueden ser listados, breve e inadecuadamente, de la manera siguiente:<br/>La Ley del Ritmo, tal como está expresada en un ritual.<br/>1. Permite a una Logia de Masones llegar a unificarse y así trabajar juntos en un cuerpo coherente y funcionante.<br/>2. Entrena a los masones participantes en tal ritual, para trabajar, decir y pensar en la misma cosa simultáneamente.<br/>De aquí la necesidad de que tanto los oficiales de la Logia como los demás miembros tengan en claro una formulada uniformidad de pensamiento que demostrará la unidad necesaria. De aquí la necesidad de comprender el significado y el propósito de todo lo que se hace y dice sobre el piso del Templo, para que cada palabra, cada acción, cada movimiento, y cada figurada presentación de la verdad (lo que es el ritual en sí mismo) pueda tener detrás suyo, de manera subyacente, la atención concentrada y el orden del pensamiento de los masones reunidos. Cuando esto pueda realizarse, y cuando sea establecida la unificada actitud mental, emergerá el aspecto creativo del trabajo masónico.<br/>Este tipo de trabajo podría ser considerado como el aspecto meditativo del servicio del masón. Es un realidad una meditación grupal, que conduce el trabajo grupal.<br/>3. Confiere al candidato a la iniciación, a través del pensamiento concentrado o meditación de la Logia (cuando se trabaja con plena comprensión) esa energía espiritual y esa iluminación que le permitirán —en realidad y de verdad— pasar de la obscuridad a la luz en el primer grado, ascender la escalera en espiral del conocimiento hacia el F.M. donde el alma omnisciente puede ser encontrada en el segundo grado y entrar en la vida del S.S. del T. del R.S. en el sublime tercer grado.<br/>El párrafo anterior y el esbozo de la actividad del pensamiento mostrarán obviamente al masón inteligente por qué este trabajo creativo, energizante y despertador de la Masonería no ha sido posible para la humanidad hasta la era presente, y tal vez no sea posible aún hoy. A menos que los miembros de la Logia estén espiritualmente despiertos, y a menos que los motivos puros existan detrás de toda actividad mental, el candidato —cuando esté bajo la influencia de los M.M. reunidos en la Logia— estará sujeto a influencia mental indebida. El poder del pensamiento unido, a menos que sea puro e inegoísta, sería hipnótico en su potencia, y la palabra «masón libre» se volvería un sinsentido.<br/>La Masonería en su verdadero sentido superior es un trabajo mágico. Esto es afortunadamente, aún muy poco advertido. Una Logia, trabajando consciente e inteligentemente a través de sus tres oficiales y los siete que la perfeccionan, con la cooperación de los que están sentados en las columnas, pueden conferir al candidato (mediante la influencia del amor y su pensamiento rítmico unido) un estímulo e iluminación espiritual que le ayudarán a cursar el grado más fácilmente, mostrarse competente y así unirse al rango de los iniciados.<br/>4. Más adelante, cuando la naturaleza del ritmo que se establezca a través de los rituales sea percibida, y los masones estén entrenados para trabajar en las líneas del pensamiento unido, la acción, y los ideales y objetivos unidos, entonces una Logia trabajará como grupo para la humanidad como un todo. Crearán un punto focal para la luz espiritual y se organizarán en un cuerpo de custodios conscientes de los misterios, actuando como agencia distribuidora para el conocimiento y para el poder activo despertador del espíritu inmortal. La efectividad de esta trabajo posible será paralela a la creciente sensibilidad de la impresión telepática.<br/>Esta sensibilidad es un hecho ya reconocido por la ciencia. Cuando sea abarcado este aspecto del trabajo masónico, las actividades de una Logia, reunida para trabajar, tendrán una verdadera y profunda significación espiritual. Los masones se encontrarán para servir a la humanidad. Conscientemente cooperarán con la Logia en lo Alto, ese CUERPO gobernante que busca impresionar a la humanidad con la verdad.<br/> Actuarán como dedicados lentes a través de los cuales se pueda enfocar la luz en la obscuridad. Servirán voluntariamente como distribuidores de conocimiento e información espiritual, y los misterios no serán más, sólo simbólicos, sino que constituirán una forma definida de actividad, que se llevará adelante sobre la tierra.<br/>Los rituales entonces, sirven a un propósito dual, son el factor unificador para las actividades y pensamientos de los masones participantes en ellos. Fusionan la mente de muchos en un propósito directo, orientado en una dirección particular para un fin específico. Los rituales servirán también como el agente a través del cual la naturaleza interna del candidato puede ser elevada y estimulada de tal manera que éste pueda cursar su grado, obtener ese necesario impulso e ímpetu que lo conducirá a través de sus pruebas, permitiéndole pasar de un punto a otro, de lugar a lugar y de pedestal a pedestal (todos sinónimos de centros de poder) dentro del Templo de Luz en un definido y ordenado progreso.<br/>Hay otras implicaciones y otros resultados que aparecerán a medida que logremos una correcta comprensión de la Ley del Ritmo, pero los puntos que hemos tratado, indicarán posibilidades y oportunidades para la investigación y el estudio. Detrás del trabajo mágico de los rituales debe estar la influencia del ritmo establecido; la ley que gobierna toda la uniformidad en el trabajo, que diluye el desorden y produce la mayor eficiencia espiritual y material. La materialización sobre la tierra de la visión mística (¿y no es ésta la visión de todo verdadero masón?) debe ser producida por la sabia actuación de esta ley del ritmo y del ritual.<br/>Es importante sin embargo, que recordemos que detrás de esta Ley del Ritmo, y gobernando todos sus aspectos, debe también encontrarse la ley, la influencia y el propósito impelente del amor. La actividad rítmica basada en el amor; el trabajo creativo fundado sobre el propósito amoroso; y el estímulo para que los hombres busquen «el lugar donde habita la luz» y esa vida eterna que siempre se revela al verdadero buscador, porque tal es la intención amorosa del Más Elevado; ese es el poder motivador del trabajo ritual masónico. Este es el factor y las implicaciones que los masones deben enfrentar ahora, si el trabajo masónico está llamado a perpetuarse ante las modernas dificultades y peligros."










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