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FENIXnews | September 3, 2014

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2013-02-17

¿POR QUE DIMITIÓ EL PAPA? PRIMERA PARTE – HISTORIA DE DIMISIONES

¿POR QUE DIMITIÓ EL PAPA? PRIMERA PARTE – HISTORIA DE DIMISIONES

PAPADO

BENEDICTO XVI
¿POR QUE DIMITIÓ EL PAPA?
PRIMERA PARTE – HISTORIA DE DIMISIONES
Dr. Carlos Luis Juncal Mir MD – MT

Mis Queridos Amigos en la larga historia del papado, no toda ella acompañada de mucha transparencia, se ha exteriorizado no solo muertes sospechosas, enjuiciamientos y torturas, encarcelaciones políticas y destierros, sino que se ha vivido más de una renuncia o dimisión al cargo de Obispo de Roma.
Que hay verdaderamente detrás de la renuncia de Benedicto XVI al solio papal.
Si hacemos un poco de historia, aunque la misma no esté muy bien documentado, y como para ir entrando en tema, podemos decir que San Pedro, supuestamente, el primer papa, dimitió a favor de su sucesor el papa Lino.
La segunda dimisión que podríamos plantear sería, la que para muchos es la primera, la del papa Clemente I (del 88 al 97) quien renunció a favor de Evaristo, porque tras ser arrestado y condenado al exilio decidió que los católicos no se quedasen sin un guía espiritual.
Otro caso a señalar, y perfectamente documentado, es el del papa Ponciano (230 al 235) quien, ante una muerte inminente por orden del emperador Maximino de Tracio abdico el 28 de septiembre del 235 (miren que casualidad el 28 de septiembre, Benedito XVI el 28 de febrero) a favor del papa Antero. El papa Ponciano muere el 19 de noviembre 235.
En nuestro divagar histórico sobre el papado podemos mencionar que también el papaSilverio (536 al 537) fue “obligado” a renunciar a favor del papa Vigilio. Al parecer esta renuncia fue orquestada por una mujer, Teodora (1), esposa de Justiniano 1°. El papa Silverio era hijo del papa Hormisdas. El papa Hormisdas era diácono en el momento de ser elegido papa y estaba casado desde antes de ser ordenado, de ese matrimonio nació Silverio quien más tarde, como ya dijimos, sería elegido papa.
Algo más cinematográfica fue la historia de Benedicto IX (10 marzo al 1 de mayo de 1045). Este papa en un primer momento renunció a favor de Silvestre III y después retomó el cargo para pasarlo a Gregorio VI, quien fue acusado de haberlo adquirido ilegalmente y decidió también renunciar.
Este fue el momento en el que hubo tres papas vivos. El recién llegado Gregorio VI, el dimisionario Benedicto IX y el depuesto Silvestre III. Ante tal despropósito el Emperador Enrique III (28 de octubre de 1017 – 5 de octubre de 1056), apodado el Negro, decidió pedir al nuevo papa la celebración de un sínodo en Roma con el único propósito de solucionar el entuerto. Finalmente Silvestre III fue depuesto y privado de las órdenes sagradas, Benedito IX, fue destituido bajo la acusación de simonía; y Gregorio VI fue obligado a abdicar y enviado a Renania. Ante tal situación el propio Enrique III decidió nombrar al nuevo papa, quien fue Suidger, quien toma el nombre de Clemente II.
Pero miren que interesante se pone ahora la historia. El novel papa, Clemente II, trató de darle a la iglesia la espiritualidad, la moralidad, la honestidad y la humildad que la misma había venido perdiendo con el correr de los años. Estas actitudes, muy loables, no eran muy bien vista por el clero o mejor dicho el poder eclesiástico. Esta situación lleva a la prematura “eliminación” de Clemente II. Algunas fuentes aseguran que detrás de la prematura muerte de Clemente II está escondida la mano y el veneno de Benedicto IX.
Cuando muere Clemente II, Benedicto IX aprovecha la situación e intenta volver a tomar el control del papado. El 8 de noviembre de 1047 Benedito IX es nuevamente papa. Otra vez el lujo, el derroche, la prostitución y los vicios se instalan en el vaticano. A los 8 meses el emperador Enrique III lo depone nuevamente y ocupa el solio papal el hasta ese entonces Obispo de Brizen, quien adopta el nombre de Dámaso II.
Poco dura el nuevo papa a los 23 días muere envenenado. Son muchos los historiadores creen ver, detrás de esta muerte, otra vez la mano de Benedicto IX.
Ante este descontrol, Enrique III, saca a Benedicto IX de Roma y lo enclaustra en el monasterio de San Basilio de Grottaferrata, donde finalmente muere algún día, de algún mes del año 1055.
Avanzando en nuestra historia podemos decir que, el caso más conocido, y quizás el único que la Iglesia católica admite como real, fue el del papa Celestino V, quien pasó a la historia del vaticano como el pontífice del “gran rechazo”.
Su pontificado fue breve, duró del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294 y después se retiró, nuevamente, a su vida de ermitaño. Celestino V llega al papado de manera inusual, y ellos se debe a que luego de la muerte del papa Nicolás IV se suceden varios años sin que los cardenales lleguen a un acuerdo de su sucesor. El 5 de julio de 1294 eligen a Pedro de Morrone, un eremita que adopta el nombre de Celestino V, a Celestino V Roma le parecía una gran ciudad corrupta, libertina y prostituida. Fue a causa de ello que decidió trasladar la corte papal a Nápoles.
Pero a Celestino le interesaban bien poco la corrupción, la simonía, el sexo entre el clero, la homosexualidad del clero, el poder o la política. A él lo que verdaderamente le interesaba era la oración, la fe, Dios y los pobres. Todos asuntos muy impopulares entre los prelados de aquel entonces.
Para llevar adelante sus ideas renovadoras convocó a todos los altos miembros del clero a Nápoles. Allí les ordenó que deberían desterrar de sus aposentos a sus concubinas y a sus amantes, que debían abrazar la pobreza como Jesús y dedicarse a la oración y a la prédica. Esto fue algo así como firmar una carta de sentencia. Todos los allí presentes se reunieron, una vez finalizada la orden impartida por el papa, con el notario papal – Benedicto Gaetani – para que pusiera fin a las pretensiones del papa. Benedicto le construyó una choza en el medio de uno de los lujosos salones del castillo de Nápoles y allí, tras largas horas de filosóficas charlas convenció a Celestino V a presentar su dimisión. El sumo pontífice se quitó sus ropajes y ornamentos papales, se vistió con ropas de ermitaño y abandonó el castillo de Nápoles a lomos de un burro.
Para finalizar nuestro primer encuentro y nuestro recorrido por la historia de las “Dimisiones Pontificias” debemos de mencionar otra situación inusual que solo se puede dar a nivel del pontificio.
El último papa en abdicó fue Gregorio XII en el año 1415. En el año 1406 el cardenal, Angelo Correr, fue elegido papa con el propósito de poner fin al Cisma de Occidente. Los cardenales participaron de la elección con la condición de que el elegido, fuese quien fuese, dimitiría del papado si el papa de Aviñón, Benedicto XIII, presentaba a su vez su renuncia.
La situación se comienza complicar cuando el nuevo papa electo, Gregorio XII, una vez sentado en el trono de Pedro se olvida de la promesa de renuncia y se consagra a la buena vida que llevaba implícita su nuevo cargo.
Como en ese momento coexistían dos papas, Gregorio XII en Roma y Benedicto XIII en Aviñón se plantea la realización del Concilio de Pisa. Aunque les parezca mentira en el concilio de pisa se llegan a complicar más las cosas ya que los cardenales allí reunidos, no sé el motivo, eligieron a un tercer papa, al cardenal Pietro Philarghi, quien adoptaría el nombre de Alejandro V. Este nuevo papa sería considerado como un anti-papa y establecería su centro de operaciones en Pisa.
O sea que tenemos tres personas ocupando el solio papal; por un lado Gregorio XII en Roma, por otro Benedicto XII en Aviñón y por último el anti-papa Alejandro V en Pisa.
Si leemos el libro “Vida Sexual de los Papas” de Nigel Cawthorne (Carlton Publishing Group, Londres 1997) no cuenta que los fieles iniciaban la oración del Credo con las siguientes palabras: “Creo en las tres Santas iglesias Católicas”.
En el año 1414 se convoca el Concilio de Constanza. Durante la tercera sesión del mismo el papa Gregorio XII y Benedicto XIII aceptaron abdicar.

SEGUIRÁ…..